Con la llegada de la primera temporada de lluvias de 2026, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) activó un plan preventivo y lanzó una alerta sobre múltiples zonas con antecedentes de inundaciones y crecientes súbitas en su jurisdicción.
A través de una circular, la autoridad ambiental estableció lineamientos dirigidos a alcaldías y a la Gobernación de Santander, con el objetivo de reforzar la preparación institucional y comunitaria frente a posibles emergencias derivadas de las precipitaciones.
La entidad explicó que estas directrices se sustentan en los reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y en los lineamientos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), en un contexto de condiciones climáticas neutrales.
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Uno de los puntos clave del documento es la identificación de sectores críticos que históricamente han registrado eventos de inundación, torrencialidad y crecientes súbitas, lo que eleva el nivel de alerta durante esta temporada.
Entre las zonas más vulnerables se encuentran tramos del río Lebrija, especialmente en sectores como Conchal, Vanegas, Venecia, Papayal y San José de los Chorros, así como el río de Oro en jurisdicción de Girón.
También figuran en el listado de monitoreo prioritario los ríos Suratá, Vetas, Charta, Frío, Manco, Lato, Tona, Salamaga —en el sector El Bambú—, además del río Rionegro y la quebrada Grande con sus afluentes.
De acuerdo con Jesús Evelio Sánchez Sánchez, coordinador de Gestión del Riesgo de la CDMB, estos puntos requieren vigilancia constante y la activación de sistemas de alerta temprana para reducir el impacto de posibles emergencias.
En ese sentido, la entidad hizo un llamado a las administraciones municipales para articular acciones con las comunidades, fortaleciendo las estrategias de prevención y respuesta ante eventos climáticos extremos.
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Asimismo, se instó a la ciudadanía, especialmente a quienes residen cerca de ríos y quebradas, a monitorear de manera permanente los niveles del agua y a estar atentos a cualquier cambio repentino que pueda representar riesgo.
La CDMB también advirtió sobre prácticas que pueden agravar las emergencias, como el arrojo de residuos sólidos en vías y fuentes hídricas, lo que puede generar taponamientos y represamientos.
En zonas rurales, la recomendación es retirar material vegetal que pueda obstruir el flujo del agua, reduciendo así la probabilidad de desbordamientos.
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Otro de los riesgos señalados por la autoridad ambiental son los movimientos en masa en áreas de ladera, por lo que se pidió a la comunidad reportar de inmediato cualquier señal de inestabilidad del terreno.
El director general de la CDMB, Juan Carlos Reyes Nova, reiteró que la gestión del riesgo es una responsabilidad compartida entre instituciones y ciudadanía, y destacó la importancia de la prevención para evitar afectaciones mayores.
Finalmente, la entidad confirmó que continuará acompañando a los municipios y participando en los consejos territoriales de gestión del riesgo, con el fin de garantizar una respuesta oportuna ante cualquier eventualidad durante la temporada de lluvias.




