El posible retorno a Colombia de algunas estructuras y cabecillas del Ejército de Liberación Nacional (Eln) y disidencias de las Farc que permanecían en territorio venezolano encendió las alertas de seguridad y agudizó el debate político, tras el ataque de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, un hecho que habría alterado el equilibrio de poder en la frontera.
Según reportes de autoridades y fuentes de inteligencia, varios grupos armados ilegales habrían iniciado movimientos de repliegue hacia zonas de Arauca, Norte de Santander (el Catatumbo) y La Guajira, ante la incertidumbre que se vive en Venezuela luego de la operación militar estadounidense.
Analistas en seguridad advierten que este reacomodo representa un escenario de alto riesgo para el país, pues podría traducirse en un incremento de acciones armadas, disputas por control territorial y fortalecimiento de economías ilegales, con impacto directo sobre la población civil.
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El tema también provocó reacciones inmediatas en el escenario político. Precandidatos presidenciales y líderes de distintas corrientes reclamaron al Gobierno medidas urgentes para reforzar la seguridad en la frontera y evitar que Colombia absorba las consecuencias del colapso institucional en el país vecino.
Uno de los pronunciamientos más fuertes fue el del precandidato presidencial Juan Manuel Galán, quien a través de su cuenta en X advirtió sobre la gravedad del momento. “Colombia tiene que estar alerta. La caída de Maduro abrió un vacío que el Eln no dejó pasar: Arauca, Norte de Santander y La Guajira sienten la presión de su repliegue”, señaló.
Galán alertó además que la situación ya se refleja en un aumento de la migración y la inseguridad, mientras la frontera permanece vulnerable. “Colombia debe actuar ya: garantizar seguridad, defender a las familias y recuperar el control del territorio sin excusas ni retrasos”, agregó.
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Desde otros sectores políticos se insistió en la necesidad de una respuesta integral que combine control militar, atención humanitaria y cooperación internacional, para evitar una nueva escalada del conflicto armado en regiones históricamente afectadas.
Entre tanto, el Gobierno mantiene a la Fuerza Pública en máxima alerta y evalúa nuevas medidas de contención, mientras crece la preocupación por el impacto que el regreso de estas guerrillas pueda tener en el inicio de 2026.
En respuesta a la crisis institucional que atraviesa Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, el Gobierno colombiano anunció que Cúcuta será el epicentro de las decisiones para enfrentar una posible emergencia humanitaria en la frontera.



