La Reforma Agraria sumó un nuevo capítulo en el Catatumbo con la entrega de 40 hectáreas de tierra a cinco familias campesinas del municipio de Sardinata, quienes durante años cultivaron en predios arrendados o prestados y ahora cuentan con propiedades propias para desarrollar proyectos productivos y garantizar su permanencia en el campo.
La entrega fue realizada por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) en la vereda El Remolino, una zona marcada por décadas de conflicto armado, desplazamiento y dificultades para que los campesinos accedieran a la propiedad rural.
Los beneficiarios fueron seleccionados mediante un proceso de concertación con la comunidad, en el que participaron la Junta de Acción Comunal, el Comité Municipal de Reforma Agraria y habitantes de la vereda, quienes identificaron y priorizaron a las familias con mayores necesidades de acceso a la tierra.
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Según explicó la ANT, este ejercicio hizo parte de la socialización de las rutas de acceso a predios contempladas dentro de la Reforma Agraria y del seguimiento al proceso relacionado con el predio San Juan, permitiendo que la comunidad participara directamente en la definición de los beneficiarios.
Para Ángel Herrera, uno de los campesinos favorecidos, la entrega representa un cambio histórico para quienes durante décadas solo habían podido trabajar tierras ajenas.
«Es la primera vez que veo que familias como nosotros sean beneficiarias de la Reforma Agraria. Es un orgullo porque llevamos muchos años luchando por un pedazo de tierra y viviendo las consecuencias del conflicto armado en esta región«, manifestó.
Herrera recordó que, junto con su esposa e hija, dependía del arriendo o de préstamos temporales de pequeñas parcelas para sembrar productos básicos como yuca y plátano. Ahora, asegura, podrá cultivar sus propios alimentos y desarrollar proyectos de producción pecuaria en un terreno propio.
La situación se repite entre las demás familias beneficiarias, integradas por trabajadores rurales que durante años laboraron en fincas de terceros, realizaron actividades agrícolas o desempeñaron labores de cuidado sin haber tenido la posibilidad de adquirir una propiedad.
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La ANT destacó que varios de los beneficiarios son adultos mayores ampliamente reconocidos por su experiencia en las labores del campo y que, además, han permanecido en el territorio pese a los episodios de violencia, desplazamiento y problemas de orden público que han afectado históricamente al Catatumbo.
Otro de los favorecidos, Luis Alberto Difilipo Castilla, aseguró que recibir un predio propio significa cumplir un sueño que incluso su padre no pudo alcanzar.
«Mi papá murió esperando tener un pedazo de tierra y nunca lo consiguió. Hoy nosotros, los campesinos más vulnerables, tenemos la oportunidad de decir que esta tierra es nuestra. La Reforma Agraria dejó de ser un sueño para convertirse en una realidad«, expresó.
Por su parte, Laura Manzano Gaona, líder jurídica de la Unidad de Gestión Territorial Nororiente de la Agencia Nacional de Tierras, indicó que estos predios permitirán fortalecer la producción agrícola de la región mediante cultivos tradicionales como yuca, papa y otros alimentos característicos de Norte de Santander.
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La funcionaria señaló que el objetivo es mejorar las condiciones de vida de las familias rurales, dinamizar la economía campesina y seguir consolidando la implementación de la Reforma Agraria en territorios históricamente afectados por la violencia.
Con esta nueva adjudicación, la ANT recordó que ya ha entregado 3.898 hectáreas en el Catatumbo y otras zonas rurales de Norte de Santander a través del programa Fincas para la Paz, beneficiando a más de 240 familias pertenecientes a organizaciones campesinas, víctimas del conflicto, asociaciones rurales y firmantes del acuerdo de paz.
La entidad aseguró que estas acciones buscan ampliar el acceso a la tierra, fortalecer la producción de alimentos y garantizar que más familias campesinas puedan permanecer en sus territorios con mejores oportunidades para construir un proyecto de vida digno.




