El bolsillo de los bumangueses siente cada vez más el peso de vivir en la ‘Ciudad Bonita’. Aunque durante años fue considerada una capital intermedia con costos moderados, Bucaramanga cerró 2025 con una inflación superior al promedio nacional, impulsada principalmente por el encarecimiento de la vivienda y los arriendos.
De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la inflación anual en la capital santandereana se ubicó en 5,78 %, por segundo año consecutivo por encima del dato nacional.
Uno de los factores que más presionó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue el consumo de alimentos fuera del hogar. Las comidas en establecimientos con servicio a la mesa aportaron 0,96 puntos porcentuales al indicador.
Sin embargo, el mayor impacto agregado provino del costo de la vivienda. Al sumar el arriendo efectivo y el arriendo imputado, este grupo contribuyó con 1,4 puntos porcentuales a la inflación anual de la ciudad.
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En los hogares que viven en inmuebles arrendados, el arriendo efectivo aportó 0,65 puntos porcentuales, reflejando los incrementos reales en los cánones mensuales. Por su parte, el arriendo imputado —que calcula cuánto costaría alquilar una vivienda propia según el mercado— sumó 0,75 puntos, evidenciando que el encarecimiento también afecta a quienes no pagan arriendo.
Para el análisis de este fenómeno, Humberto Márquez Pinilla, profesor del programa de Administración Financiera de la Universidad de Santander (UDES) y experto inmobiliario, explicó que la baja oferta de inmuebles disponibles sería una de las principales causas del alza.
“Puede haber menos viviendas disponibles y más personas interesadas en arrendar que en comprar, lo que presiona los precios bajo la lógica de oferta y demanda”, señaló.
El académico también advirtió que el auge de plataformas de alquiler por días, como Airbnb, podría estar influyendo en el mercado local. Para muchos propietarios resulta más rentable arrendar por periodos cortos, lo que reduce la oferta de alquileres tradicionales y empuja los cánones al alza.
Este fenómeno ya se ha observado en otras capitales como Medellín, donde el incremento del turismo extranjero ha impactado de manera significativa el costo de la vivienda.
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No obstante, Márquez Pinilla señaló que el aumento en los arriendos también guarda relación con el nivel de ingresos de la ciudad. Según el Dane, el ingreso per cápita en 2024 superó el millón y medio de pesos mensuales, lo que se convierte en referencia para la fijación de precios en el mercado inmobiliario.
“Si existe capacidad de pago, ese es un elemento que los propietarios tienen en cuenta al definir el valor del canon y las zonas donde se arrienda”, explicó.
Sin embargo, este promedio no refleja las brechas entre hogares ni las dificultades de los sectores con menores ingresos para acceder a vivienda en arriendo.
A ello se suman otros costos que no están incluidos directamente en la variable de arriendos del Dane, como la cuota de administración. En muchos conjuntos residenciales este valor supera los 300 mil pesos mensuales, debido principalmente al pago de vigilancia y personal de seguridad.
“El arrendatario muchas veces asume que ese cobro hace parte del arriendo total, porque suele ser recaudado por la inmobiliaria junto con el canon”, precisó el experto.
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Frente a los incrementos, la ley establece límites claros. Según la Ley 820 de 2003, el aumento anual del canon no puede superar el IPC nacional del año anterior, que para este año fue de 5,10 %.
En contratos firmados antes de 2003, el ajuste permitido corresponde a la inflación esperada por el Banco de la República, que este año fue del 3 %.
Además, la norma fija que el canon mensual no puede exceder el 1 % del valor comercial del inmueble, y que dicho valor no puede ser superior al doble del avalúo catastral vigente.
De esta manera, aunque el mercado de arriendos responde a la dinámica de oferta y demanda, existen topes legales para evitar cobros excesivos. El reto, según advierte el experto, está en que los arrendatarios conozcan sus derechos y los hagan valer en un contexto donde vivir en Bucaramanga es cada vez más costoso.




