Una emergencia de gran magnitud golpeó al municipio de Ocaña tras el desbordamiento del río Tejo, que provocó inundaciones en múltiples barrios, dejó más de mil personas damnificadas y 250 viviendas averiadas obligando a declarar la calamidad pública para atender la crisis.
Según organismos de socorro, la emergencia se originó por el represamiento de agua en la vereda Loma Larga, causado por deslizamientos de tierra en la parte alta de la cordillera del corregimiento Espíritu Santo. Esta situación derivó en una avalancha que, aunque no dejó personas lesionadas, sí generó graves afectaciones materiales.
El afluente, que atraviesa la ciudad de sur a norte, se desbordó impactando sectores como La Pradera, San Fermín, El Molino, La Costa, Tejarito, Santa Eudoxia, Las Delicias, La Torcoroma, La Modelo, La Libertad, Caracolí, Las Villas y La Gloria. En estas zonas, unidades de la Defensa Civil, el Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja adelantaron evacuaciones hasta altas horas de la noche.
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#Ocaña l Una avenida torrencial en el río Tejo, ocasionado por las fuertes lluvias, afectó más de 250 viviendas en veredas y casco urbano de Ocaña (Norte de Santander).
— Metropolitano Noticias (@metropolitano_X) May 1, 2026
Son más de 1.000 los damnificados y más de 12.000 habitantes evacuados. Las pérdidas son millonarias. pic.twitter.com/sj6IXIJb5P
El balance preliminar evidencia la magnitud de la tragedia: más de 250 viviendas resultaron afectadas —varias con pérdida total—, mientras que cerca de 12.000 habitantes permanecen evacuados o en alerta ante el riesgo de nuevas crecientes.
Las pérdidas son incalculables. Familias enteras lo perdieron todo: enseres, electrodomésticos, cultivos y animales de corral. La situación humanitaria es crítica, con decenas de hogares sin refugio y en condiciones de alta vulnerabilidad.
Ante este panorama, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo activó las alarmas y declaró la calamidad pública, con el fin de acceder a recursos y fortalecer la capacidad de respuesta institucional.
Durante la jornada de este viernes, las autoridades avanzan en el censo oficial de afectados, tanto en la zona urbana como rural, mientras se prepara la instalación de un Puesto de Mando Unificado (PMU) para coordinar la atención y canalizar las ayudas.
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#Ocaña l La creciente del río Tejo provocó emergencias en varios barrios, con evacuaciones y pérdidas materiales en 250 familias.
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Un represamiento en Loma Larga desató una avalancha que afectó infraestructura y obligó a suspender el servicio de gas. No se reportan heridos. pic.twitter.com/BbzMFexp6R
La mayoría de las familias damnificadas han sido trasladadas a viviendas de allegados, mientras persiste la alerta por nuevas emergencias debido a las lluvias de los últimos días.
Testimonios de los afectados reflejan la gravedad de lo ocurrido. Sandra MacGregor Torrado, habitante del barrio La Modelo, aseguró al diario La Opinión que “la fuerza de la naturaleza arrasó con todo”, evocando una tragedia similar registrada hace cuatro décadas.
Por su parte, ciudadanos como Cristian Santiago hicieron un llamado a la solidaridad: “Ocaña nos necesita. Muchas familias lo perdieron todo. Canalicemos las ayudas a través de organismos de socorro, iglesias, la Alcaldía y las Juntas de Acción Comunal”.
En respuesta a la emergencia, la administración municipal evalúa medidas preventivas adicionales. El secretario de Gobierno, Hugo Guerrero, indicó que se estudia suspender durante un mes los permisos para movimientos de tierra en construcciones, con el fin de mitigar riesgos.
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Entretanto, la Secretaría de Vías, Infraestructura y Vivienda adelanta labores de atención con maquinaria amarilla, especialmente en el puente que conecta los sectores de Las Delicias y Santa Eudoxia, donde se busca restablecer el paso.
El coordinador de la Oficina de Gestión del Riesgo, Gustavo Paba Navarro, confirmó que los protocolos de atención continúan activos e invitó a la ciudadanía a mantener la calma y reportar cualquier situación de riesgo.
La emergencia también afectó servicios públicos. La empresa Metrogas suspendió el suministro de gas natural en sectores como La Pradera y San Fermín, tras la ruptura de una tubería ocasionada por la creciente.
Por su parte, la Empresa de Servicios Públicos (ESPO S.A.) realiza labores de limpieza en la bocatoma de la planta El Llanito, que abastece el 30 % del agua del municipio. Aunque se registró alta turbidez, las autoridades descartaron la suspensión del servicio de agua potable.

Desde el inicio de la emergencia, se desplegó un operativo conjunto con participación del Ejército Nacional, la Policía, organismos de socorro y personal de la administración local, enfocado en la evacuación preventiva, la atención a damnificados y la remoción de material en los puntos más críticos.
Mientras continúan las labores de respuesta, Ocaña enfrenta una de las emergencias más complejas de los últimos años, con comunidades enteras afectadas y a la espera de ayuda para reconstruir sus vidas.
El gobernador de norte de Santander, William Villamizar Laguado, anunció que el departamento enviará asistencia humanitaria a la región donde llegarán los secretarios de Gestión del Riesgo y Ambiente para comenzar los estudios que permitan evitar otra avalancha.




