El Black Friday (viernes negro) se acerca y los comercios colombianos afinan sus estrategias para una de las temporadas de mayor movimiento del año. Esta vez, el precio no sería el único factor para conquistar compradores: la facilidad de compra, la atención y la experiencia ganan terreno.
El comercio minorista llega a este periodo con señales positivas. Según el DANE, las ventas reales del sector crecieron 5,3 % en julio de 2026, un comportamiento que sirve de impulso para los últimos meses del año.
El crecimiento de las compras digitales también modificó la forma en que las empresas compiten. Plataformas como Mercado Libre, Amazon y TikTok Shop ampliaron las alternativas para los consumidores y elevaron sus expectativas frente al servicio.
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Para Gadea Maier, codirectora del Máster en Dirección de Marketing en Moda y Belleza de EAE Business School, cuando varias empresas ofrecen productos similares y precios cercanos, la experiencia puede convertirse en el elemento que determine la decisión de compra.
Esto incluye desde encontrar fácilmente la información de un producto hasta recibir una atención adecuada, contar con entregas eficientes, procesos sencillos de devolución y acompañamiento después de la venta.
La apuesta ya no estaría enfocada únicamente en conseguir una transacción durante el Black Friday. Las marcas buscan que ese comprador regrese, lo que pone la fidelización en el centro de las estrategias comerciales.
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Tecnología para facilitar, no complicar
La inteligencia artificial y el análisis de datos también están entrando en las estrategias de los comercios. Sin embargo, el reto no consiste simplemente en aumentar la publicidad personalizada.
La tecnología puede utilizarse para reducir obstáculos durante la compra: pagos más ágiles, formularios sencillos, recomendaciones basadas en preferencias y procesos que permitan al consumidor realizar futuras compras con menos pasos.
Esta estrategia también exige conectar los diferentes canales de una empresa. Tiendas físicas, páginas web, aplicaciones y servicios de atención como WhatsApp deben ofrecer una experiencia coherente, en lugar de funcionar de manera independiente.
“Las empresas deben evitar que cada canal funcione como una isla”, explicó Maier, al señalar que la tecnología debe responder a las necesidades del consumidor y no incorporarse únicamente por seguir una tendencia.
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El reto para las pequeñas empresas
Las pequeñas y medianas empresas cuentan con una ventaja frente a las grandes cadenas: la posibilidad de ofrecer un trato más cercano y responder con mayor rapidez.
Por eso, su estrategia para el Black Friday no necesariamente requiere grandes inversiones tecnológicas. Resolver problemas frecuentes como demoras en la atención, procesos complejos de devolución o respuestas tardías puede tener un impacto directo en la experiencia del comprador.
La transparencia también juega un papel importante. Prometer tiempos de entrega o capacidades logísticas que el negocio no puede cumplir puede terminar afectando la relación con el cliente.
Durante la temporada de descuentos, los comercios tendrán que mirar más allá del número de transacciones. La tasa de recompra, la retención de clientes, el abandono de carritos y la satisfacción después de la compra pueden ofrecer señales sobre el verdadero resultado de la estrategia.
La información cuantitativa permite identificar qué está pasando, mientras que los datos cualitativos ayudan a entender las razones detrás del comportamiento de los consumidores.
Con un comprador cada vez más acostumbrado a las opciones digitales, el Black Friday de 2026 plantea un desafío adicional para las empresas: no solo atraer clientes con descuentos, sino lograr que la experiencia sea suficientemente sencilla y satisfactoria para que vuelvan.




