En medio del dolor y la consternación que ha golpeado al fútbol santandereano, la ciudad de Bucaramanga se prepara para darle el último adiós a Santiago Castrillón, joven talento de Millonarios FC que falleció tras disputar un partido del torneo Sub-20.
El sepelio del futbolista se llevará a cabo en su tierra natal, donde familiares, amigos y la comunidad deportiva rendirán homenaje a un jugador que dejó huella desde muy temprana edad por su talento y carisma dentro y fuera de la cancha.
La noticia de su muerte, a los 18 años, ha generado una profunda tristeza en el entorno futbolístico, especialmente entre quienes siguieron de cerca su proceso formativo y soñaban con verlo consolidarse en el fútbol profesional.
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Castrillón inició su camino en el deporte a los 7 años en el club Águilas Santander, donde rápidamente llamó la atención por su habilidad con el balón y su disciplina, cualidades que lo distinguieron desde sus primeros entrenamientos.
Su entrenador, Hermes Fernando García, lo recordó como un joven con condiciones excepcionales y una personalidad ejemplar. “Tenía un talento que nace en pocos, pero además era humilde, sano y muy enfocado, siempre acompañado por su familia”, expresó.
Pese a enfrentar dificultades en su proceso, como no haber sido seleccionado en su momento para la Selección Santander, el jugador no desistió de su sueño y continuó trabajando hasta encontrar una nueva oportunidad.
Esa oportunidad llegó durante un partido en el barrio El Dangond, donde fue observado por el entrenador Edgar Moreno, quien decidió llevarlo a Millonarios FC, marcando así un punto de inflexión en su carrera deportiva.
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Desde su llegada al club capitalino, Santiago se destacó en las divisiones menores no solo por su talento, sino también por su compromiso, consolidándose como una de las promesas del equipo ‘embajador’.
Su repentina muerte ha causado sorpresa, ya que, según su entorno cercano, era un joven saludable que recientemente había superado exámenes médicos sin ninguna complicación.
Mientras en Bogotá se preparan homenajes en su honor, en Bucaramanga su legado permanece vivo entre quienes lo vieron crecer y luchar por sus sueños, hoy truncados, pero recordados con orgullo por toda una región.




