Bucaramanga decidió pasar del llamado a la acción directa. Con más de 700 personas en las calles y un decreto en preparación para sancionar a quienes arrojen inservibles en el espacio público, la Alcaldía puso en marcha una estrategia integral para recuperar el orden, la limpieza y la seguridad en distintos puntos de la ciudad.
El plan, que ya empezó a desplegarse en barrios, parques, vías y entornos escolares, busca atacar de frente uno de los problemas más visibles: la acumulación de basura y residuos voluminosos en separadores, zonas verdes y espacios públicos. La administración anunció que el control irá acompañado de pedagogía, pero también de sanciones para quienes reincidan.
Uno de los ejes centrales es la intervención de cerca de 140 puntos críticos identificados por la Secretaría de Salud y Ambiente, donde la mala disposición de residuos ha generado malos olores, proliferación de roedores y riesgos para la salud pública. Equipos operativos con volquetas y maquinaria especializada trabajan de forma permanente en estos sectores.
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En paralelo, 200 parqueros fueron asignados al cuidado de las zonas verdes, con labores de poda, siembra y mantenimiento, mientras que 12 frentes de trabajo se encargan del alumbrado público para mejorar la seguridad nocturna en distintos barrios.
La estrategia también apunta a la movilidad y la convivencia. Un grupo de sensibilización vial promueve el respeto por las normas de tránsito, apoyado por 93 reguladores que atienden intersecciones congestionadas y puntos con fallas semafóricas, especialmente durante operativos del Plan Avispa.
En parques y espacios de alta afluencia, 30 Guardianes del Parque realizan rondas permanentes para prevenir comportamientos que afectan la convivencia, como el consumo de sustancias psicoactivas. Según la Alcaldía, más de 700 personas ya han sido sancionadas por este tipo de conductas.
El componente ambiental incluye Guardianes Ambientales que recorren los barrios informando sobre horarios de recolección y disposición adecuada de residuos, y apoyan a la Policía en la aplicación de comparendos cuando es necesario.
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La estrategia se extiende a escenarios deportivos y entornos escolares, con cuadrillas encargadas del mantenimiento de canchas, coliseos y zonas recreativas. A esto se suma el Escuadrón de la Empatía, integrado por habitantes de calle en proceso de resocialización, quienes participan en jornadas de limpieza y embellecimiento.
Además, la llamada Cuadrilla del Alcalde atiende reparaciones rápidas como arreglo de bancas, retiro de obstáculos y adecuaciones menores en el espacio público, mientras que equipos especializados realizan poda y tala de árboles que representen riesgo.
En materia de control, entre 30 y 40 funcionarios de la Secretaría del Interior vigilan invasiones indebidas del espacio público, articulados con coordinadores territoriales que trabajan de la mano con líderes comunales.
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Como complemento, la Alcaldía anunció un decreto en preparación para prohibir y sancionar el abandono de inservibles en calles y separadores. El alcalde Cristian Portilla aseguró que la medida responde a una práctica reiterada que afecta la imagen y la salubridad de la ciudad.
“Lo vemos todos los días: sillas, bolsas y residuos tirados en cualquier parte. Vamos a reforzar el control, pero también la cultura ciudadana”, señaló el mandatario, quien recordó que ya ha hecho advertencias pedagógicas en casos recientes.
La administración insistió en que el éxito de la estrategia dependerá también de la corresponsabilidad ciudadana. El mensaje es claro: Bucaramanga quiere verse más limpia y ordenada, y para lograrlo, la calle será escenario tanto de trabajo constante como de control efectivo.




