La Junta del Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) decidió no realizar la jornada de restricción vehicular este año en la capital santandereana y los municipios conurbados. El Día sin Carro, que tradicionalmente busca promover la movilidad sostenible, quedó en pausa por el colapso del Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM), incapaz de garantizar la operación durante un día de alta demanda.
El AMB explicó que el déficit de buses, la ausencia de operación troncal y la incapacidad de atender el volumen extraordinario de pasajeros ponían en riesgo la movilidad, la seguridad vial y el orden social durante la jornada.
La decisión coincide con una transición crítica en el sistema Metrolínea, tras el cierre de los contratos de concesión y el deterioro de su flota e infraestructura. Actualmente, el servicio opera con mínima capacidad y enfrenta deudas superiores a los $600.000 millones, además de estaciones vandalizadas desde el paro nacional de 2021.
#Bucaramanga l El @AreaMetroBga anunció que se suspendió la realización del Día sin Carro y sin Moto
— Metropolitano Noticias (@metropolitano_X) September 23, 2025
en su jurisdicción porque el actual sistema de transporte público, que está en reorganización, no cubriría la demanda de pasajeros en esa jornada. pic.twitter.com/ifbn2G86Ke
Para enfrentar la crisis, el AMB y Metrolínea cerraron un acuerdo con una empresa privada de Antioquia que pondrá en operación buses duales a gas, con capacidad para 80 pasajeros. Estos vehículos llegarán en los próximos días bajo un contrato vigente hasta el 31 de diciembre, lo que permitirá implementar una primera fase de mejoramiento del servicio troncal.
El cambio de proveedor se dio luego de que el Metro de Medellín descartara el arrendamiento de su flota por riesgo a su propia operación. “Ellos tenían necesidades internas que podían verse comprometidas”, explicó Juan Manuel Delgado, director del AMB.
En paralelo, el Gobierno nacional anunció un estudio de $768 millones para evaluar un sistema de cero emisiones con modelo tipo tranvía, mientras la Alcaldía de Bucaramanga destinará $8.200 millones al alquiler de buses padrones para reforzar el servicio.
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El reto ahora no solo será garantizar la movilidad con soluciones provisionales, sino también recuperar la confianza ciudadana en el transporte masivo. Rehabilitar los 38 estaciones y tres portales del sistema costará más de $66.000 millones, una inversión que dependerá de la voluntad política y la cofinanciación de los municipios del área metropolitana.
La suspensión del ‘Día sin Carro y Moto’ refleja la magnitud de la crisis: sin un sistema masivo sólido, la movilidad sostenible en Bucaramanga sigue siendo una meta lejana.




