Una vez más, una cabalgata en Santander terminó en tragedia. En plena celebración de las fiestas de San Gil, un caballo murió tras colapsar a un costado de la vía, en medio de una jornada marcada por el exceso de licor, la falta de control y las denuncias de maltrato animal.
De acuerdo con los testigos, el animal habría sido obligado a participar pese a encontrarse enfermo, hasta que su cuerpo no resistió más. La escena, presenciada por decenas de asistentes, generó indignación entre organizaciones animalistas y ciudadanos que cuestionaron la permisividad de las autoridades.
“Entre borrachos, peleas y maltratadores de animales, terminó muerto al lado de la carretera”, denunció el concejal de Bucaramanga y defensor animal Camilo Machado, quien compartió imágenes del hecho en sus redes sociales.
RECOMENDAMOS: Únase aquí al canal de YouTube de Metropolitano y active las notificaciones

El diputado Danovis Lozano, reconocido por sus denuncias contra el maltrato animal, pidió a la Fiscalía General de la Nación y a la Procuraduría investigar lo ocurrido y determinar responsabilidades, incluso del alcalde de San Gil, por haber permitido la cabalgata pese a las advertencias.
“Debe caer todo el peso de la ley sobre quienes someten a los animales al agotamiento y la muerte. Santander no puede seguir siendo cómplice del maltrato animal en las cabalgatas”, afirmó Lozano.
Este nuevo caso se suma al de Sabana de Torres, donde otro caballo murió en junio durante las ferias locales bajo circunstancias similares. En Villanueva, semanas atrás, un equino también colapsó por agotamiento, aunque logró sobrevivir gracias a la atención inmediata de varios veterinarios presentes.
Los tres hechos ocurridos en menos de seis meses han encendido las alarmas sobre el trato a los animales en este tipo de eventos, que siguen siendo parte de las celebraciones en varios municipios de Santander pese a las denuncias reiteradas.
RECOMENDAMOS: Únase aquí a la cuenta de X (Twitter) de Metropolitano

De acuerdo con colectivos animalistas, cientos de caballos sufren lesiones cada año por deshidratación, golpes o exceso de esfuerzo durante las cabalgatas, muchas de las cuales se desarrollan sin controles veterinarios ni restricciones al consumo de alcohol.
Tanto Machado como Lozano coincidieron en que lo ocurrido en San Gil evidencia un patrón de descontrol y permisividad. “No se trata de una tradición, sino de un acto de crueldad institucionalizada. Mientras la gente se embriaga, los animales mueren”, advirtió el concejal.
Además del maltrato, en la cabalgata de San Gil se reportaron riñas entre asistentes y desórdenes en vía pública, lo que ha reforzado los llamados a prohibir definitivamente estos eventos en las ferias del departamento y reemplazarlos por actividades culturales y deportivas que no impliquen sufrimiento animal.
Hasta el momento, la Alcaldía de San Gil no se ha pronunciado oficialmente sobre la muerte del caballo, mientras los defensores de animales anuncian una movilización para exigir justicia y la erradicación de las cabalgatas en Santander.




