El general retirado Rodolfo Palomino, quien dirigió la Policía Nacional y fue una de las figuras más influyentes de la institución en la última década, fue capturado este lunes tras ser condenado por la Corte Suprema de Justicia. La Sala Especial de Primera Instancia lo sentenció a siete años y un día de prisión al hallarlo responsable del delito de tráfico de influencias de servidor público.
La captura se produjo en horas de la mañana y, según fuentes judiciales, Palomino fue trasladado de inmediato al búnker de la Fiscalía General de la Nación, donde permanece mientras se formalizan los trámites para su reclusión.
El fallo señala que el exdirector de la Policía intervino de manera indebida para pedir a la entonces fiscal especializada Sonia Lucero Velásquez Patiño que suspendiera la orden de captura en contra de Luis Gonzalo Gallo Restrepo, actuación que la Corte calificó como una presión irregular y una utilización ilegítima de su posición y prestigio institucional.
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La decisión judicial no estuvo exenta de controversia dentro del propio alto tribunal. Aunque el magistrado Jorge Emilio Caldas Vera, ponente de la sentencia, estuvo de acuerdo con la condena, presentó un salvamento parcial de voto en el que objetó la orden de captura inmediata.
En su consideración, había fundamento jurídico para permitir que Palomino permaneciera en libertad hasta la ejecutoria de la sentencia, citando como referencia la sentencia SU-220 de la Corte Constitucional.
La captura del exoficial marca un nuevo capítulo en un caso que ha puesto bajo la lupa el alcance de las relaciones y presiones de altos mandos retirados sobre funcionarios judiciales. Mientras avanza el proceso administrativo para su reclusión, la decisión de la Corte reaviva el debate sobre la conducta de algunos líderes de la Fuerza Pública.




