Un juez de control de garantías ordenó la medida de aseguramiento en centro carcelario contra tres personas, incluyendo una mujer señalada de ser la cabecilla de una presunta red dedicada a la explotación sexual de menores de edad en el municipio de El Socorro (Santander).
La investigación reveló un oscuro panorama: la banda no solo instrumentalizaba a niñas, sino que también utilizaba plataformas como WhatsApp, Facebook e Instagram para ofrecer servicios y compartir material sensible.
Lo más alarmante es que una de las capturadas habría aprovechado su parentesco con una de las víctimas para inducirla a tener encuentros no consentidos a cambio de dinero, desvelando una profunda traición y abuso de confianza.
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La decisión judicial se sustenta en una sólida investigación que vincula a los procesados con graves delitos como pornografía con personas menores de 18 años, proxenetismo con menor de edad y acceso carnal con menor de 14 años.
Los detenidos, identificados con los alias de Jessica (la presunta líder), Cristian y Darwin, presuntamente coordinaban encuentros entre adultos y niñas de tan solo 12 años, cobrando sumas cercanas a los $100.000. Las pesquisas de la Policía Nacional indican que ‘Jessica’ era la encargada de la coordinación de estos encuentros.
Durante las diligencias de captura, las autoridades incautaron tres teléfonos celulares y un computador portátil, elementos que ya están en poder de la Fiscalía como material probatorio clave para demostrar la participación de los procesados, quienes también estarían involucrados en la grabación de estos encuentros.
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El coronel Néstor Rodrigo Arévalo Montenegro, comandante del Departamento de Policía Santander, destacó la importancia de este golpe: «Logramos un importante resultado contra tres personas que instrumentalizaban a menores con fines económicos en el municipio de El Socorro, Santander… La Policía Nacional mantiene una lucha frontal contra los abusadores de niños y niñas en Santander«.
La Fiscalía, por su parte, detalló el modus operandi digital de la red, señalando que «por redes sociales constantemente intercambiaban conversaciones y todo tipo de información, donde se incluían fotos, videos y audios«.
En el proceso, se identificaron al menos dos víctimas menores de edad. Tras la intervención policial y el restablecimiento de sus derechos, las niñas ya se encuentran con sus familias. El caso continúa en etapa de investigación mientras se adelantan las audiencias correspondientes para definir la responsabilidad penal definitiva de los procesados.




