La presencia de un oso andino en zonas rurales de Santa Bárbara (Santander) mantiene en alerta a campesinos y autoridades ambientales, luego de varios reportes sobre el desplazamiento del animal cerca de fincas y áreas productivas del municipio.
La preocupación se concentra especialmente en la vereda San Silvestre, donde habitantes aseguran haber observado al ejemplar descendiendo hacia predios agrícolas y ganaderos.
El caso ha generado inquietud entre productores rurales por posibles afectaciones al ganado y la seguridad de las familias campesinas, mientras sectores ambientalistas insisten en que el fenómeno está relacionado con la pérdida y fragmentación del hábitat natural del oso andino.
Únase AQUÍ a nuestro WHATSAPP | TIK TOK | INSTAGRAM
#Santander | Campesinos de la vereda San Silvestre, en Santa Bárbara, alertan sobre la presencia de un oso de anteojos que baja del páramo de Berlín hacia sus fincas. Ambientalistas piden proteger la especie y frenar la expansión de la frontera agrícola. pic.twitter.com/f6r2BsnEYJ
— Metropolitano Noticias (@metropolitano_X) May 28, 2026
Frente a la situación, el alcalde de Santa Bárbara, Elkin Ortega, confirmó que sostuvo conversaciones con la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) para coordinar acciones de seguimiento y manejo del caso.
Según explicó el mandatario, una comisión técnica de la CAS llegará al municipio a partir del próximo 1 de junio y permanecerá en la zona hasta el 3 de junio para evaluar el comportamiento del animal y analizar las condiciones del entorno en el que se moviliza.
¿Qué representa la presencia del oso andino en zonas agrícolas? Esto dicen los expertos
El consultor ambiental y especialista en conservación Elkin Briceño explicó que el desplazamiento del oso hacia zonas productivas no es un comportamiento aislado, sino una consecuencia directa de la transformación de los ecosistemas altoandinos.
De acuerdo con el experto, el oso andino se moviliza constantemente entre bosques, páramos y corredores ecológicos buscando alimento, pero la expansión de la frontera agrícola ha reducido sus áreas naturales y obligado a la especie a atravesar fincas y territorios intervenidos.
RECOMENDAMOS: Únase aquí al canal de YouTube de Metropolitano y active las notificaciones

Briceño aclaró que, aunque el oso pertenece al orden de los carnívoros, su alimentación es principalmente omnívora y su comportamiento frente al ser humano suele ser huidizo y temeroso. Sin embargo, advirtió que las hembras con crías pueden mostrarse más alertas si perciben amenazas cercanas.
El especialista también señaló que muchos de los ataques atribuidos al oso en realidad corresponden a casos en los que el animal se alimenta de carroña o de animales previamente accidentados, situación que incrementa la percepción de riesgo entre los campesinos.
Ante este panorama, Briceño pidió que la presencia institucional sea permanente en las zonas rurales y avanzar en protocolos de manejo de ganadería de alta montaña, incluyendo vigilancia activa, encierros nocturnos y mejor manejo de pasturas para disminuir encuentros que puedan representar un peligro latente.
Asimismo, recordó que el oso andino es una especie protegida y catalogada en riesgo, por lo que cualquier agresión en su contra puede generar consecuencias penales. También insistió en la necesidad de fortalecer la educación ambiental y aplicar el Plan Nacional para la Conservación del Oso Andino como herramienta para reducir el conflicto entre comunidades rurales y fauna silvestre.




