Un golpe a la estructura urbana del Eln se dio en Norte de Santander con la captura de cuatro presuntos responsables de violentos atentados y del asesinato múltiple de integrantes de la banda Los Chelicos. Entre los detenidos figuran Juan de Dios Guerrero, alias tío Juan; Yaikert Becerra, alias Rappi; José Elías Quintero, alias Carnaval, y una mujer conocida como Isa.
Las autoridades los señalan de estar detrás de la explosión que destruyó el peaje La Parada, en Villa del Rosario, el pasado 19 de febrero, además de coordinar ataques contra la Fuerza Pública y ejecutar labores de apoyo al terrorismo.
La investigación, que incluyó el análisis de más de 200 horas de videos, permitió obtener suficiente evidencia para ordenar seis allanamientos en Cúcuta, Villa del Rosario y Los Patios.
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En los operativos se incautaron un fusil, una pistola, municiones, trece celulares, una bandera alusiva al Eln y un hallazgo llamativo: máscaras de látex y maquillaje corporal, que los capturados presuntamente usaban para modificar su apariencia y despistar a la Policía.
Según la Fiscalía, al menos tres atentados contra uniformados habrían sido ejecutados por este grupo. La noche del estallido del peaje, cámaras de seguridad registraron cómo un hombre disfrazado de mujer abandonó el vehículo cargado de explosivos antes de huir en una moto con un cómplice. Minutos después, la carga estalló, dejando fuera de servicio la infraestructura.
Ese mismo día, hombres armados atacaron el CAI Templo Histórico y lo destruyeron con explosivos, mientras que el CAI San Rafael, en Cúcuta, también fue blanco de un atentado que dejó a un subintendente herido.
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Las autoridades también les atribuyen la masacre de cuatro hombres vinculados a Los Chelicos: los hermanos Cristian y Brayan Bautista, alias Chicote y Chelico; Manuel Velandia Villamizar y Luis Jackson Delgado, alias Pakistán. Sus cuerpos aparecieron el 27 de junio de 2023 en la trocha Primero de Mayo, tras siete días desaparecidos.
De acuerdo con la investigación, las víctimas habrían sido citadas por miembros del Eln en Venezuela, luego de un conflicto interno por dinero que presuntamente no fue entregado a la guerrilla. La reunión terminó en su asesinato y el posterior abandono de los cuerpos en la frontera.
Con estas capturas, la Policía y la Fiscalía aseguraron que logran un importante avance en la desarticulación de una red de apoyo al terrorismo que venía generando temor en el área metropolitana de Cúcuta.




