La amenaza que durante años encendió las alarmas en la zona industrial de Bucaramanga empieza a quedar atrás. Con la entrega oficial de cerca de 900 metros de obras de protección sobre el Río de Oro, la CDMB busca cerrar el capítulo de riesgo que desde 2005 mantenía en vilo a Centroabastos, Almagrario y a miles de trabajadores del sector.
La intervención, ejecutada por la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), fue presentada este 18 de febrero como una solución integral de mitigación que combina ingeniería hidráulica y gestión del riesgo para salvaguardar uno de los corredores económicos más estratégicos del área metropolitana.
Más que una estructura de contención, la obra representa una respuesta técnica a un río históricamente impredecible. El recuerdo del desbordamiento de 2005 —que dejó víctimas, millonarias pérdidas y graves afectaciones a la infraestructura— marcó el punto de partida de un proyecto que hoy busca evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.
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El muro se levanta en la margen derecha del Río de Oro, donde durante años la socavación y el deterioro de antiguas estructuras aumentaron la vulnerabilidad de la zona industrial de Chimitá y sus alrededores. Cada temporada de lluvias reactivaba la preocupación por una posible emergencia.
El director general de la CDMB, Juan Carlos Reyes Nova, destacó que la intervención tiene un impacto que trasciende lo físico. Según explicó, más de 15 mil trabajadores dependen directamente de la estabilidad de este sector, mientras millones de ciudadanos se benefician del funcionamiento continuo de la central de abastos.
La solución implementada combina muros de gaviones tradicionales, gaviones anclados y un sistema de espigones diseñados para mejorar el comportamiento hidráulico del cauce. En total, la estructura alcanza aproximadamente 900 metros lineales, de los cuales cerca de 220 metros son completamente nuevos.
La obra incluye 32 espigones de protección, alrededor de 16 mil metros cúbicos de gaviones y 95 anclajes que refuerzan la estabilidad del sistema. La tecnología de gaviones anclados, traída desde Italia, permitió incrementar el factor de seguridad frente a crecientes súbitas y avenidas torrenciales.
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El proyecto tuvo una duración contractual de 15 meses y alcanzó el 100 % de ejecución. Para cumplir los plazos, el consorcio constructor desplegó cuatro frentes de trabajo simultáneos y un equipo humano cercano a las 100 personas, entre operarios, ingenieros y personal técnico.
Las labores se distribuyeron estratégicamente en sectores aguas arriba y aguas abajo, además de frentes especializados en perforación y trabajos directamente sobre el cauce, lo que elevó la complejidad técnica del proceso.
Para Centroabastos, la culminación del muro representa estabilidad operativa y tranquilidad institucional. La central es considerada uno de los principales nodos de abastecimiento de alimentos en Santander y su funcionamiento ininterrumpido es clave para la seguridad alimentaria regional.
Ricardo Andrés Arteaga Cuadros, gerente jurídico y operativo de la entidad, señaló que la obra reduce significativamente el riesgo de desastres que en el pasado obligaron incluso a habilitar espacios provisionales para proteger a comunidades afectadas por el aumento del caudal.
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Entre los sectores beneficiados también se encuentra el asentamiento José Antonio Galán, históricamente expuesto a las crecientes del río. La intervención no solo protege infraestructura industrial, sino que fortalece la seguridad de familias vulnerables que conviven con el cauce.
La CDMB estima que más de dos millones de santandereanos reciben beneficios indirectos con esta inversión, de los cuales 1,2 millones hacen parte de su jurisdicción. El proyecto se integra a un proceso más amplio de rehabilitación de infraestructura de mitigación en el área metropolitana.
Con esta entrega, la autoridad ambiental busca enviar un mensaje claro: la gestión del riesgo no se limita a reaccionar ante emergencias, sino que implica anticiparse a ellas con soluciones sostenibles.
El nuevo muro sobre el Río de Oro se convierte así en una apuesta por la resiliencia regional, la protección del empleo y la garantía de abastecimiento para miles de hogares santandereanos.




