La apuesta por la autonomía militar dio un nuevo paso en Colombia. El Gobierno presentó el fusil de fabricación nacional con el que busca reemplazar progresivamente los Galil israelíes, tras la ruptura de relaciones diplomáticas con ese país en 2024.
El anuncio fue hecho por el presidente Gustavo Petro, quien aseguró que la Industria Militar de Colombia (Indumil) será “plataforma de la industria metalmecánica nacional”. La iniciativa pretende reducir costos, fortalecer la producción interna y abrir la puerta a la exportación de armamento.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, explicó que el nuevo fusil está diseñado en polímeros, lo que lo hace más liviano y flexible para los combatientes, además de ser más económico. “Esto nos permite diversificar capacidades y avanzar hacia la autonomía estratégica”, indicó.
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El coronel Juan Carlos Mazo, gerente de Indumil, detalló que actualmente cuentan con 25.000 cañones de Galil almacenados, lo que permitirá garantizar una transición mientras arranca la producción total de las piezas en el país.
La sustitución de los fusiles usados por las Fuerzas Militares podría tardar hasta cinco años. El plan prevé iniciar en 2026 y abarcar cerca de 400.000 armas, según proyecciones del Ministerio de Defensa.
Aunque el Galil se produce en Colombia desde hace más de tres décadas, dos piezas clave —el cañón y la mira nocturna— seguían dependiendo de Israel por restricciones contractuales. Con el nuevo diseño, Colombia busca superar esa dependencia y consolidar un armamento 100 % propio.
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Además del uso interno, el Gobierno contempla la posibilidad de exportar el fusil, como ya lo hace con pistolas, morteros y granadas.
La decisión de crear un fusil nacional está marcada por el contexto político: Petro rompió relaciones con Israel en 2024 tras acusar a su gobierno de “genocidio” en Gaza, lo que dejó a Colombia sin acceso a la compra de piezas esenciales para los Galil.
Desde Naciones Unidas, el presidente volvió a criticar la guerra en Medio Oriente y cuestionó a las potencias por su silencio frente a las víctimas del conflicto.
Con esta apuesta, el país busca no solo independencia militar, sino también un rol más fuerte en la industria armamentista regional.




