La red de salud en la capital nortesantandereana atraviesa una de sus peores crisis: varias IPS cerraron sus puertas y cesaron actividades debido al atraso en los pagos de salarios, situación que pone en riesgo la atención de miles de pacientes, incluidos niños con enfermedades especiales.
El conflicto estalló con un plantón que reunió a más de 200 trabajadores frente a la Gobernación y la Alcaldía de Cúcuta. Médicos, especialistas, personal administrativo y de servicios generales denunciaron que llevan más de un mes sin recibir salario, lo que ha hecho imposible cubrir gastos básicos como transporte y alimentación.
La deuda, según Carolina Correa, directora de la sede clínica Uba Vihonco, supera los 40.000 millones de pesos, monto que afecta no solo a los colaboradores sino también a proveedores. Por ello, las seis sedes de esta IPS, incluida la de Villa del Rosario, decidieron suspender sus actividades.
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“Los pacientes se están muriendo”, advirtió Aristídes Hernández, presidente del sindicato de la salud de Norte de Santander, quien pidió instalar de manera urgente un Plan de Mando Unificado (PMU) para mitigar la crisis, según una publicación del diario La Opinión.
A la protesta también se sumaron trabajadores de Imsalud y del Hospital Mental Rudesindo Soto, quienes denunciaron retrasos de más de tres meses en los pagos de la EPS Coosalud.
El panorama es crítico: solo en la IPS Uba Vihonco se atienden más de 8.000 pacientes diarios, según informó Albany Montoya, directora de la unidad subsidiada de Nueva EPS. Con el cese de actividades, miles de consultas, terapias y tratamientos quedaron interrumpidos.
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Entre los afectados están madres de niños con síndrome de Down, enfermedades huérfanas y otras condiciones que requieren atención permanente. Ellas denunciaron la suspensión de los servicios en la IPS Eureka de Nueva EPS, donde recibían acompañamiento especializado.
“Muchos niños llevan controles médicos estrictos que ahora se interrumpieron de manera abrupta”, contó Sandra Villamizar, fisioterapeuta de la entidad.
La falta de respuesta de la Nueva EPS y Coosalud ha aumentado el descontento entre el personal de salud, que asegura haber sido paciente durante meses, pero sin recibir soluciones concretas.
El cese de actividades, advierten los trabajadores, no es una decisión contra los pacientes, sino una medida desesperada para visibilizar una crisis que amenaza con colapsar por completo el sistema de atención en Cúcuta y su área metropolitana.




