Una nueva sacudida golpea al Congreso de la República: la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia ordenó la detención preventiva de Iván Name y Andrés Calle, expresidentes del Senado y la Cámara de Representantes, respectivamente, en el marco de la investigación por corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
La decisión, adoptada tras meses de recolección de pruebas, se sustenta en la gravedad de los delitos que se les atribuyen: cohecho propio y peculado por apropiación, ambos con penas de prisión que podrían superar los diez años. Según la Corte, hay suficientes elementos materiales para inferir su presunta participación en un esquema de sobornos que habría buscado asegurar apoyo legislativo a reformas impulsadas por el Ejecutivo.
La medida de aseguramiento intramural —es decir, en centro carcelario— fue firmada por el magistrado Francisco Farfán, quien encontró indicios sólidos entre interceptaciones, documentos y declaraciones de testigos como Sandra Ortiz, exconsejera presidencial, y los exdirectivos de la Ungrd, Olmedo López y Sneyder Pinilla.
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De acuerdo con la investigación, Name habría recibido $3.000 millones y Calle, $1.000 millones, en pagos realizados directamente por Pinilla, según su testimonio, en las residencias de los congresistas. Ambos niegan tajantemente los hechos y denuncian una persecución política sustentada en declaraciones falsas.
Horas antes de que se conociera la decisión judicial, Name insinuó en una intervención en el Senado que se preparaba para un posible encarcelamiento. «Me pueden detener en cualquier momento«, dijo, en lo que se interpretó como una despedida anticipada.
La Corte aún no ha definido en qué centros de reclusión serán alojados los congresistas, pero sí fue enfática en señalar que su captura busca evitar obstrucciones en la investigación, como la manipulación de pruebas o la presión sobre testigos.
Este nuevo giro en el caso Ungrd —que ya ha salpicado a figuras del alto gobierno— podría ser solo el inicio de una cadena de revelaciones. El escenario político nacional queda ahora en vilo, con dos de sus figuras más visibles privadas de la libertad y un escándalo de corrupción que amenaza con seguir escalando.




