Más de 9.000 personas continúan recibiendo atención en Cúcuta después de la ola de desplazamientos originada en el Catatumbo por la guerra entre el Eln y las disidencias de las Farc. Aunque la emergencia fue oficialmente cerrada en julio pasado, por el Comité Territorial de Justicia Transicional, persiste la llegada de población en búsqueda de protección y la ciudad mantiene habilitado un albergue temporal para atenderlos.
Según información de la Secretaría de Víctimas, Paz y Posconflicto, desde enero de 2025 se ha brindado asistencia a más de 24.000 personas desplazadas. De ellas, unas 9.000 siguen vinculadas a rutas individuales de atención institucional.
El albergue temporal ‘Alojarte’ continúa activo con apoyo de organizaciones humanitarias. «Las personas siguen llegando al municipio procedentes del Catatumbo en búsqueda de seguridad y les hemos brindado toda la atención necesaria«, señaló Leandro Ugarte, secretario de esa cartera.
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Ugarte indicó que se mantiene la oferta de alojamiento, orientación y alimentación en coordinación con la Defensa Civil y agencias de cooperación internacional.
Durante la atención humanitaria, se han desarrollado brigadas de salud, actividades deportivas, lúdicas y de apoyo psicosocial, así como acompañamiento a líderes comunitarios y defensores de derechos humanos.
Las cifras oficiales reportan que fueron atendidos 9.923 núcleos familiares. La respuesta incluyó la entrega de más de 15.000 componentes alimentarios y 10.000 kits diversos, que contenían ropa, calzado, utensilios, colchonetas y otros elementos de primera necesidad.
La atención se realizó con el apoyo de la Unidad para las Víctimas, la Gobernación de Norte de Santander y organizaciones como el Acnur, NRC, OIM, Cruz Roja, Tierra de Hombres, HALU, CISP y el Comité Internacional de Rescate, entre otras.
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Aunque las condiciones de emergencia se han reducido, persisten necesidades en grupos familiares que aún no logran restablecer sus derechos ni encontrar soluciones duraderas.
El caso refleja los desafíos que enfrentan los municipios receptores frente a crisis humanitarias prolongadas y el papel que juegan tanto las instituciones locales como la cooperación internacional en la respuesta.




