El Gobierno nacional anunció un incremento gradual en el precio del diésel (ACPM) que podría acercarse a los $3.000 por galón, como parte del desmonte de subsidios a este combustible, una medida que impactará principalmente a más de 830.000 vehículos particulares en el país.
La decisión se da tras la expedición del decreto 1428 y en línea con la política de ajuste de precios de los combustibles para reducir la carga fiscal y acercar las tarifas internas a los valores internacionales. Según explicó el Gobierno, el aumento se implementará de forma progresiva durante un periodo máximo de seis meses.
De acuerdo con datos del Registro Único Nacional de Tránsito (Runt), en Colombia circulan cerca de 1,21 millones de vehículos que utilizan diésel, de los cuales la mayoría corresponde a uso particular, oficial y diplomático, que serán los directamente impactados por la medida.
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En contraste, el transporte de carga y de pasajeros quedará excluido del incremento. Esto incluye buses y camiones (que juntos suman más de 443.000 vehículos) con el objetivo de evitar un efecto en cadena sobre el costo de alimentos, el transporte público y, en general, el costo de vida.
El presidente Gustavo Petro confirmó que el retiro del subsidio también cobija al carbón, aunque reiteró que se mantendrán beneficios para sectores estratégicos como la logística de mercancías.
Por su parte, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, advirtió sobre posibles irregularidades en la comercialización del combustible subsidiado y pidió a las estaciones de servicio evitar prácticas que permitan evadir la norma.
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Desde el análisis económico, expertos han respaldado la medida. Julio César Vera señaló que el subsidio actual genera distorsiones en el mercado y representa un alto costo fiscal. Según sus estimaciones, el diferencial entre el precio local y el internacional ronda los $2.800 por galón, lo que implica un gasto estatal cercano a los $400.000 millones mensuales.
Con este ajuste, el Gobierno busca equilibrar las finanzas públicas sin trasladar el impacto directamente a sectores clave de la economía, aunque el aumento en el diésel para uso particular marcará un cambio significativo en el costo de movilización para miles de conductores en Colombia.




