Aunque el Ministerio de Educación celebra un crecimiento histórico en matrícula y cobertura universitaria en Colombia, en Norte de Santander los indicadores muestran que el progreso es más lento y aún está lejos de los niveles alcanzados hace siete años.
Según la subsecretaria de Educación Superior del departamento, Claudia Parra, la tasa de cobertura en 2024 se ubicó en 48,97%, apenas 1,67 puntos más que en 2023, pero 3,95% por debajo de 2017, cuando se registró el mejor resultado de la última década. En cuanto a matrículas, se pasó de 68.428 en 2023 a 70.140 en 2024, un aumento del 2,7%, pero todavía por debajo del récord de 72.365 estudiantes en 2017.
Pese a las cifras, hay expectativa por los programas que impulsa el Ministerio, como el Pties (Programa de Tránsito a la Educación Superior), que busca garantizar el paso directo de estudiantes vulnerables de zonas rurales a la universidad. En Norte de Santander ya se implementa en Tibú y Convención, con la posibilidad de beneficiar a 350 jóvenes en los próximos dos años.
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Otra iniciativa en marcha es Educación Superior en Tú Colegio, que permite a estudiantes de secundaria iniciar formación técnica o tecnológica antes de graduarse, acercando la universidad a las aulas de colegios. Además, el departamento trabaja con 17 instituciones técnicas y superiores para diseñar estrategias que aumenten el acceso.
A nivel nacional, el balance presentado por el ministro Daniel Rojas Medellín indica que en 2024 la matrícula total alcanzó los 2.553.560 estudiantes, un 3,10% más que en 2023. De ellos, 1.401.639 están en instituciones públicas, lo que representa un 54,9% del total. La cobertura nacional llegó a 57,53%, el mayor nivel en años, y la deserción cayó por debajo del 8%.
El funcionario destacó que el modelo actual financia la educación superior pública desde la oferta, con programas como la matrícula cero que ya alcanza un 97% de la meta para 2025, y la vinculación de 190.000 nuevos estudiantes entre 2022 y 2024.
Sin embargo, Parra advierte que las políticas por sí solas no garantizan el aumento de cobertura, pues influyen también factores económicos, académicos y de proyecto de vida: “No todos los jóvenes hoy esperan ir a la universidad; algunos optan por aprendizajes alternativos que no pasan por la educación superior tradicional”.




