Mientras aumenta la probabilidad de que el fenómeno de El Niño se consolide en el segundo semestre de 2026, las autoridades insistieron en que la mejor herramienta para reducir sus impactos es la preparación anticipada de hogares, comunidades y administraciones locales frente a un escenario de sequía prolongada.
Los pronósticos climáticos indican que el país podría enfrentar un periodo de disminución de lluvias, incremento de las temperaturas y mayor riesgo de incendios forestales, por lo que entidades nacionales y regionales hicieron un llamado a adoptar medidas preventivas desde ahora para evitar emergencias mayores.
Entre las principales recomendaciones compartidas por la Electrificadora de Santander (ESSA) se encuentra promover el uso eficiente del agua, revisar posibles fugas en viviendas y establecimientos, almacenar el líquido únicamente cuando sea necesario y evitar prácticas que incrementen el desperdicio. También se aconseja hacer un consumo responsable de la energía eléctrica, debido a que una sequía prolongada puede afectar la generación hidroeléctrica del país.
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Las autoridades también pidieron a la ciudadanía abstenerse de realizar quemas controladas, fogatas o actividades que puedan desencadenar incendios forestales, especialmente en zonas rurales y de cobertura vegetal, donde las altas temperaturas aumentan considerablemente el riesgo de propagación del fuego.
En el caso del sector agropecuario, la recomendación es proteger las fuentes hídricas, planificar el abastecimiento de agua para cultivos y animales, además de mantener reservas de alimento para el ganado en caso de que las condiciones climáticas reduzcan la disponibilidad de pasturas.
Las administraciones municipales también fueron llamadas a fortalecer sus planes de contingencia, identificar puntos críticos de desabastecimiento, monitorear ríos y quebradas, actualizar los protocolos de respuesta y desarrollar campañas de educación ciudadana sobre el ahorro de agua y energía.
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En Santander, la Oficina para la Gestión del Riesgo ha reiterado la importancia de que municipios, organismos de socorro y empresas de servicios públicos mantengan activos sus planes de preparación, especialmente en las zonas que históricamente presentan mayores afectaciones durante las temporadas secas.
Aunque la intensidad definitiva del fenómeno aún continúa bajo evaluación por parte de los organismos meteorológicos, las autoridades coinciden en que actuar con anticipación será determinante para disminuir los efectos sobre el abastecimiento de agua, la seguridad alimentaria, la salud pública y la infraestructura del país.




