El Atlético Bucaramanga apostó por experiencia internacional y conocimiento del fútbol colombiano para intentar salir de su crisis deportiva con la llegada del uruguayo Pablo Peirano como nuevo director técnico, en reemplazo de Leonel Álvarez, con la misión de devolverle competitividad a un equipo que perdió protagonismo en la Liga BetPlay.
Peirano, de 51 años y nacido en Montevideo, Uruguay, cuenta con Licencia UEFA Pro y una trayectoria construida tanto en Sudamérica como en el fútbol colombiano. Aunque inició su carrera como futbolista en equipos uruguayos como Danubio Fútbol Club y Racing Club de Montevideo, su reconocimiento llegó desde los banquillos.
Uno de los momentos más importantes de su carrera ocurrió como asistente técnico de Gerardo Pelusso, con quien conquistó la Copa Sudamericana 2015 junto a Independiente Santa Fe.
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Posteriormente asumió procesos como entrenador principal en clubes de Uruguay, Perú y Colombia. Entre sus logros más destacados aparece el ascenso conseguido con Cusco FC en la Segunda División peruana durante 2022.
Su experiencia más reciente fue en Club Nacional de Football, donde dejó cifras positivas con 23 victorias en 33 partidos dirigidos. Sin embargo, su ciclo terminó luego de no conquistar los títulos locales y quedar eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores 2025.
En el aspecto táctico, Peirano suele utilizar un esquema 4-2-3-1, aunque se caracteriza por adaptar sus equipos según las características de la nómina disponible. En Colombia ya conoce de cerca la presión competitiva, pues dirigió a Santa Fe en la final del primer semestre de 2024, precisamente frente al Bucaramanga.
El técnico llega a un entorno complejo. El club santandereano atraviesa una etapa de inestabilidad marcada por malos resultados y constantes cambios de entrenador. La salida de Leonel Álvarez se produjo tras cuatro derrotas consecutivas ante Junior, Santa Fe, América y Águilas Doradas, una racha que dejó al equipo fuera de la pelea por la clasificación.
Ahora, el reto de Peirano no solo será mejorar los resultados deportivos, sino también reconstruir la confianza de un plantel golpeado y darle estabilidad a uno de los proyectos más irregulares del campeonato colombiano.




