El proceso de delimitación participativa del páramo de Santurbán avanza en Norte de Santander. Los municipios de El Zulia y San Cayetano se unieron al proceso de concertación liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que busca proteger los ecosistemas estratégicos y las fuentes hídricas que abastecen a miles de personas.
Durante las jornadas realizadas en el territorio, las comunidades de ambos municipios participaron activamente en la construcción de propuestas locales que contribuyan a la delimitación definitiva del complejo de páramo.
“Con El Zulia y San Cayetano ya son 12 municipios los que han concertado propuestas para la delimitación de Santurbán. Este nuevo logro demuestra que el diálogo sigue fortaleciéndose en el territorio”, señaló Jairton Díez Díaz, asesor de la ministra (e) Irene Vélez Torres.
RECOMENDAMOS: Únase aquí a la cuenta de X (Twitter) de Metropolitano

En El Zulia, la reunión se centró en la protección de las fuentes hídricas y en la importancia del río Zulia, cuyo nacimiento se encuentra en el páramo. Los asistentes coincidieron en que la conservación del agua es clave para garantizar el desarrollo sostenible del municipio y de toda la cuenca.
Por su parte, San Cayetano reafirmó su compromiso con la defensa del agua como eje de vida. El municipio hace parte de la cuenca de los ríos Zulia y Peralonso, vitales para el equilibrio ecológico del nororiente colombiano. Allí, el debate giró en torno a los parámetros de protección de las fuentes hídricas, uno de los seis puntos esenciales del proceso.
Estos encuentros hacen parte de una ruta de concertación que prioriza, según el ministerio, la participación ciudadana y el diálogo con las comunidades. Entre los temas abordados se incluyen la reconversión de actividades productivas, la fiscalización ambiental, los modelos de financiación y la coordinación interinstitucional para asegurar una gestión sostenible del páramo.
La protección del páramo de Santurbán, considerado una de las principales fábricas de agua del país, no solo representa un reto ambiental, sino también una oportunidad de unir esfuerzos entre comunidades, autoridades locales y el Gobierno nacional para preservar la vida y el agua para las futuras generaciones.



