La escasez de agua dejó de ser una alerta aislada y comenzó a tomar forma de emergencia regional en Santander. Barichara, uno de los destinos turísticos más visitados del departamento, enfrenta serias dificultades de abastecimiento que obligaron a activar racionamientos permanentes y a depender del envío de carrotanques para cubrir la demanda básica de la población.
En este municipio, más de 140.000 litros de agua han sido entregados con apoyo de la Defensa Civil y bajo la coordinación de la Unidad de Gestión del Riesgo de Santander, como medida urgente ante la disminución de lluvias y el aumento del consumo durante la temporada vacacional.
La situación se ha visto agravada por la alta afluencia de turistas, que elevó la demanda por encima de la capacidad de tratamiento de la planta local. Aunque la represa del Común —que abastece también a Cabrera y Villanueva— se encuentra en su nivel máximo, el cuello de botella está en la infraestructura para potabilizar el agua.
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El alcalde de Barichara, Milton Chaparro, confirmó que el racionamiento ya no es una medida temporal sino permanente, debido a que el sistema actual no logra cubrir las necesidades del municipio. Por esta razón, la Alcaldía radicó un proyecto para ampliar la capacidad de la planta de tratamiento hasta 60 litros por segundo.
De cara al Puente de Reyes, la administración municipal activó un plan especial para evitar afectaciones mayores en el suministro, tanto para residentes como para visitantes, en uno de los periodos de mayor presión sobre el servicio.
La problemática, sin embargo, trasciende a Barichara. Al menos otros tres municipios —Aratoca, Cabrera y Vélez— reportan graves dificultades de abastecimiento, lo que llevó a las autoridades departamentales a desplegar los primeros carrotanques en la región.
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Pedro Conde, funcionario de la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander, confirmó la llegada de dos camiones cisterna con capacidad de 17.000 y 8.000 litros, aunque reconoció que el volumen sigue siendo insuficiente frente a la magnitud de la emergencia. Líderes comunitarios ya solicitaron reforzar la operación y acelerar soluciones estructurales.
Mientras tanto, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) activó una alerta preventiva por el inicio de la primera temporada seca de 2026. La autoridad ambiental advirtió sobre el riesgo de sequía, incendios forestales, heladas y posibles desabastecimientos de agua.
Las autoridades no descartan que más municipios entren en la lista de afectados si persisten las altas temperaturas y los problemas estructurales de los acueductos. Por ahora, el llamado es urgente: reducir el consumo, evitar el desperdicio y respetar los horarios de racionamiento para evitar que la crisis se profundice en las próximas semanas.




