El aeropuerto de Málaga, en la provincia de García Rovira, comienza a ver despejado su camino hacia la reapertura. Este fin de semana, la Gobernación de Santander, la Alcaldía y la Aeronáutica Civil oficializaron un convenio que marca el inicio de las obras necesarias para recuperar la seguridad y las condiciones de operación del aeródromo.
El acuerdo contempla una inversión inicial de $4.308 millones, recursos con los que se ejecutará la primera etapa de recuperación. Desde la propia pista, el gobernador Juvenal Díaz Mateus y el alcalde Rubén Darío Moreno anunciaron que estos trabajos se centrarán en resolver fallas críticas que llevaron al cierre del aeropuerto.
Díaz Mateus explicó que el objetivo inmediato es garantizar la seguridad para las aeronaves. Para ello, se construirá un box culvert, se repararán dos canales de agua y se adelantará el mantenimiento general de la pista. La Gobernación aportará más de la mitad del presupuesto contemplado para esta fase.
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El alcalde Moreno detalló que también se intervendrá el cerramiento perimetral, considerado uno de los puntos más vulnerables, ya que permitía el ingreso irregular de personas al área operativa. Además, se adecuarán los canales que reciben aguas lluvias del casco urbano y el canal de la quebrada Tajamar, que serán cubiertos para eliminar riesgos en las zonas de seguridad.
Entre las obras más esperadas se encuentra el nuevo box culvert, una estructura diseñada para mitigar las inundaciones que históricamente han afectado la pista. Con esta intervención, se espera asegurar un flujo adecuado de las aguas y evitar cierres operativos por emergencias climáticas.
Las autoridades también anticiparon la segunda fase de modernización, programada para 2026 y financiada por la Aerocivil. Esta incluirá una nueva carpeta asfáltica, ampliación de la pista a 18 metros de ancho, ampliación de las franjas de seguridad, retiro de capa vegetal, rellenos y señalización aeronáutica. Todo con el fin de cumplir los estándares que permitan la reactivación plena del aeródromo.
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El alcalde anunció además un compromiso conjunto para disponer personal permanente que controle el tránsito de ciudadanos por zonas cercanas a la pista, especialmente quienes se desplazan hacia el norte del municipio o hacia la sede de la UIS, con el fin de prevenir nuevos riesgos operacionales.
Aunque la modernización completa tomará más tiempo y requerirá inversiones futuras, las autoridades aseguran que dejarán listos los estudios y diseños necesarios para continuar el proceso. Entre las rutas que se proyectan una vez el aeropuerto vuelva a operar están: Bucaramanga–Málaga, Bogotá–Málaga y, según la Aerocivil, San Gil–Málaga.
La reactivación del aeródromo representa una de las apuestas más importantes para mejorar la conectividad de García Rovira con el resto del departamento y el país.



