La esperanza volvió a sembrarse en el Catatumbo. En la vereda La Lejía, zona rural de Tibú, 350 familias campesinas fueron beneficiadas con la entrega del predio San Juan, un terreno de 87 hectáreas otorgado por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) para impulsar iniciativas agrícolas y apícolas que buscan reactivar la economía local y fortalecer la presencia comunitaria en un territorio históricamente golpeado por el conflicto armado.
La adjudicación, dirigida a las asociaciones Proagrocat y Asprocat, hace parte del programa ‘Fincas para la Paz’, una estrategia del Plan Catatumbo con la que la ANT ya suma más de 1.674 hectáreas entregadas a organizaciones campesinas, mujeres víctimas y firmantes del Acuerdo de Paz.
Con el nuevo predio, 300 familias de Proagrocat desarrollarán cultivos de yuca y proyectos para su transformación industrial, mientras que 50 familias de Asprocat enfocarán su trabajo en fortalecer procesos técnicos de apicultura y producción de miel, actividades clave para diversificar la economía rural y promover prácticas sostenibles en la región.
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Durante la entrega, Javier Santiago Velásquez, coordinador de la Unidad de Gestión Territorial de la ANT en Norte de Santander, destacó que la iniciativa “es una apuesta para que los campesinos del Catatumbo recuperen oportunidades y consoliden proyectos de vida arraigados a la tierra”.
Los beneficiarios recibieron el predio con optimismo. Jesús Antonio Mendoza Suárez, representante de Asprocat, celebró que el acceso a la tierra les permitirá “mejorar la calidad de vida, avanzar en la titulación y acceder a créditos para sostener a nuestras familias”. A su vez, Riquelme Parada, integrante de Proagrocat, afirmó que este paso “da sentido a la construcción de paz desde el territorio y motiva a los jóvenes a quedarse y trabajar por su región”.
Ambas asociaciones integran el Comité Municipal de Reforma Agraria de Tibú, lo que las convierte en nuevas sujetas de acceso a tierras bajo el Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural. La entrega, además de estimular la producción agrícola, busca habilitar espacios comunitarios que sirvan como zonas de protección y albergue en situaciones de emergencia.
Con este nuevo predio, el Gobierno nacional avanza en la consolidación de la paz rural en el Catatumbo, una región donde el acceso a la tierra sigue siendo fundamental para transformar las condiciones sociales y económicas de sus comunidades.




