El atentado con explosivos en la vía Panamericana, en jurisdicción de Cajibío (Cauca), se convirtió en el hecho más grave de la reciente escalada de violencia en el suroccidente del país, dejando al menos 20 personas muertas —según confirmó Medicina Legal—, y más de 20 heridos.
El ataque ocurrió luego de que hombres armados bloquearon la vía con un vehículo en el sector de El Túnel. Cuando el tráfico se congestionó y las autoridades intentaban llegar al lugar, detonaron cargas explosivas con cilindros bomba, algunas de las cuales impactaron directamente a los vehículos detenidos en la vía.
El Instituto Nacional de Medicina Legal inició desde las 8:00 de la mañana el proceso de identificación de las víctimas, desplegando seis equipos interdisciplinarios que adelantan labores técnico-científicas para establecer identidades y permitir la entrega digna de los cuerpos a sus familiares.
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El gobernador del Cauca, Jorge Octavio Guzmán, aseguró que la red hospitalaria del departamento se encuentra al límite y que la Fuerza Pública permanece desplegada para atender la emergencia, en medio de lo que calificó como una arremetida criminal.
Fin de semana marcado por atentados y ataques
Este atentado se da en el contexto de una serie de ataques registrados entre el 24 y el 27 de abril en Cauca y Valle del Cauca, donde se contabilizan al menos 26 acciones violentas que dejan cerca de 20 muertos y decenas de heridos.
La ofensiva comenzó el 24 de abril en Cali, con la explosión de un carro bomba en inmediaciones de la Tercera Brigada del Ejército. El hecho dejó dos mujeres heridas y generó pánico en sectores como Meléndez y Nápoles. Parte de los artefactos, incluidos cilindros, no alcanzaron a detonar completamente.
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El 25 de abril, además del atentado en Cajibío, se reportaron retenes ilegales en la vía entre Popayán y Pasto, donde conductores quedaron atrapados en medio de acciones armadas atribuidas al frente ‘Carlos Patiño’ de las disidencias de Iván Mordisco.
La violencia continuó el 26 de abril con ataques coordinados en varios municipios del norte del Cauca. En Corinto, grupos armados utilizaron drones para lanzar explosivos contra la base militar de La María, lo que derivó en enfrentamientos prolongados y obligó a la población civil a refugiarse en viviendas y escuelas. En Padilla y Silvia, se registraron hostigamientos contra estaciones de Policía, mientras que en Toribío un militar resultó herido en combates.
Otros hechos se presentaron en Argelia, donde una camioneta cargada con explosivos detonó antes de tiempo cerca de una base militar, evitando un ataque mayor.
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En Páez, una carga explosiva afectó la capa asfáltica de un puente, y en Patía se registraron enfrentamientos que volvieron a impactar la movilidad en la vía Panamericana.
Alerta por seguridad electoral
En el plano político, la Defensoría del Pueblo advirtió que esta ola de violencia ocurre en un momento clave, a pocas semanas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, lo que genera preocupación sobre las garantías de seguridad en el proceso democrático.
En medio de este contexto, el candidato presidencial Iván Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, confirmaron que mantendrán su agenda en el Cauca pese a las alertas de posibles atentados. Cepeda ha señalado que estos hechos violentos buscan generar miedo y afectar el desarrollo de la contienda electoral.
La escalada violenta mantiene en alerta máxima a las autoridades del suroccidente del país, con un sistema de salud presionado y múltiples municipios afectados por acciones armadas que evidencian la persistencia del conflicto en la región.



