El municipio de Galán se convirtió en el más golpeado por la ola invernal en Santander, tras una avenida torrencial que destruyó una vía de acceso a dos veredas y dejó a decenas de familias aisladas.
La emergencia, provocada por el desbordamiento de las quebradas La Negra y El Aserradero, arrasó con tramos de la carretera, generó movimientos en masa y causó graves daños en la infraestructura vial, dejando incomunicadas a cerca de 180 personas.
La situación ha impactado directamente a más de 60 familias, muchas de las cuales perdieron cultivos de plátano, maíz, café y cítricos, mientras enfrentan dificultades para acceder a alimentos, servicios de salud y transporte.
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Las afectaciones también alcanzaron el sector educativo. Las autoridades confirmaron la suspensión indefinida de clases, luego de que estudiantes y docentes quedaran atrapados en distintos puntos sin posibilidad de cruzar las zonas afectadas.
De acuerdo con la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander, se mantiene el monitoreo permanente en el departamento, donde municipios como Betulia, Bolívar, Cimitarra, El Peñón y Landázuri permanecen en alerta roja por riesgo de deslizamientos, ante la persistencia de las lluvias advertidas por el Ideam.
La alcaldesa Sofía Medina reiteró el llamado urgente al Gobierno nacional para el envío de maquinaria especializada que permita restablecer el paso, mientras las autoridades insisten en evitar transitar por zonas inestables ante el riesgo de nuevas emergencias.




