La más reciente decisión de la Gobernación de Santander encendió la controversia ciudadana: una circular interna ordena prohibir la alimentación de gatos y palomas que habitan en el edificio administrativo, disposición que ha sido catalogada como un acto de crueldad y que ya motivó denuncias legales.
El documento, firmado por la Dirección de Recursos Físicos y respaldado por el gobernador, Juvenal Díaz Mateus, señala que los platos con comida estarían atrayendo roedores. Sin embargo, el texto va más allá al hablar de “erradicar” a cerca de 40 gatos, expresión que desató rechazo inmediato entre animalistas y concejales de Bucaramanga.
El concejal Camilo Machado fue el primero en pronunciarse, calificando la medida de “inhumana, ilegal y contraria a la Ley Ángel (Ley 1774), que protege a los animales en condición de abandono”. Para el cabildante, hablar de erradicación equivale a exterminio y la solución debe centrarse en vacunación, esterilización, adopción y alimentación responsable.
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Machado ya radicó una denuncia disciplinaria en la Procuraduría General contra los responsables de la circular y un proceso ante la Inspección de Policía de Bucaramanga para que la medida sea revocada.
Desde el Concejo Municipal también se proponen salidas alternativas: establecer puntos de alimentación controlados, coordinar protocolos de salud pública para esterilización y vacunación, y promover campañas de adopción.
El debate ocurre en pleno centro de Bucaramanga, a pocos metros del parque García Rovira, donde conviven tradicionalmente palomas, gatos y perros en situación de calle.
Hasta ahora, la Gobernación no ha emitido pronunciamiento oficial, mientras el malestar social crece y la indignación se expande en redes sociales.




