Con una propuesta escénica cargada de identidad chucureña, la Escuela de Danza Folclórica Cañabrava se alzó con dos primeros lugares en la 34 versión del Festival Nacional del Pasillo en Aguadas, Caldas, un triunfo que consagra su trayectoria de 35 años y marca un hito sin precendentes para la talente en la danza folclórica santandereana.
Desde San Vicente del Chucurí, corazón cacaotero de Santander, llegó a la tarima de uno de los festivales más importantes del país una agrupación que, más allá de ejecutar pasos de baile, lleva en cada presentación la memoria de un pueblo. Dirigida por Manuel Enrique Hernández, la escuela de Danza Folclórica Cañabrava logró imponerse en las categorías de coreografía de grupo y coreografía en pareja, siendo esta la primera vez que una agrupación colombiana obtiene ambos títulos en el mismo certamen.
«El festival es uno de los más exigentes del país, para poder participar hay que estar entre las cinco mejores agrupaciones a nivel nacional«, señala Hernández. Este evento celebra los ritmos andinos colombianos, en especial el pasillo, y se ha convertido en una vitrina nacional para la danza tradicional. No es simplemente una competencia, es un espacio donde se cruzan la técnica, la historia, la creatividad y la identidad regional.
Únase AQUÍ a nuestro WHATSAPP | TIK TOK | INSTAGRAM

En la final de la categoría grupal, Cañabrava se enfrentó a una agrupación del Tolima. La exigencia de la competencia radicaba no solo en la destreza coreográfica, sino en la capacidad de narrar una historia muy clara que hablara sobre los ritmos del pasillo a través de los movimientos. La agrupación santandereana lo logró con ‘Romance de jornaleros’, una propuesta escénica que evocó la cotidianidad de los trabajadores del campo chucureño, con una narrativa centrada, emocional y bien estructurada. «Fue una propuesta fresca e innovadora que logró conectar con el jurado y el público» afirmó el director de la agrupación.
Para la modalidad en pareja, el desafío fue contra una representación del Quindío. La coreografía, inspirada en el tema ‘Café Centenario’ del maestro santandereano Pedronel Martínez, destacó por su contundencia, coordinación y fidelidad al espíritu del pasillo. Hernández resalta que la interpretación logró transmitir la esencia del ritmo con una precisión escénica que fue determinante para el veredicto.
La misión y la trayectoria de la escuela
El éxito alcanzado en Aguadas no es casualidad ni golpe de suerte. La Escuela de Danza Folclórica Cañabrava ha forjado un camino constante desde hace 35 años con un objetivo claro: rescatar, preservar y difundir los ritmos tradicionales de San Vicente del Chucurí. «La escuela es un espacio que tiene una vida de 35 años con el propósito de difundir el oficio de la danza en San Vicente del Chucurí«, explica su director, quien ha acompañado a la agrupación en múltiples escenarios dentro y fuera del país.
RECOMENDAMOS: Únase aquí a la cuenta de X (Twitter) de Metropolitano

La agrupación ha representado a Colombia en escenarios internacionales, como la Muestra Latinoamericana del Baile por Pareja en Panamá, y ha participado en concursos de danza en otros países de Centroamérica. A nivel nacional, su recorrido ha sido igualmente destacado. En 1998 obtuvieron el Premio Nacional a la Creación en Danza otorgado por el Ministerio de Cultura, y han sido ganadores en cuatro ocasiones de las becas departamentales de Santander en la modalidad de danza narrativa. Además, la Asamblea Departamental de Santander les otorgó un reconocimiento por su contribución cultural.
El mensaje que la agrupación lleva consigo va más allá del espectáculo. «Asistimos a los festivales a llevar los mensajes de la tierra del cacao«, afirma Hernández. La danza se convierte así en una forma de contar historias, de visibilizar los saberes populares, los oficios campesinos y los valores del territorio. Sus coreografías se inspiran en los sonidos autóctonos de la región, como la música guascarrilera, los torbellinos, los bambucos, el pasillo, la rumba y la danza andina.
En cada ensayo, en cada presentación, Cañabrava reafirma su compromiso con la memoria cultural de su pueblo. No se trata solo de competir, sino de ser portadores de una tradición viva. «Es importante que nos conozcan y nos perciban desde esas perspectivas«, reflexiona el director, consciente de que su trabajo también implica una labor pedagógica y social.
RECOMENDAMOS: El silencio como narrativa: académico pereirano debuta en la ficción durante Ulibro 2025
Con este nuevo reconocimiento, la agrupación continúa construyendo un legado. En una época en la que muchas expresiones culturales se ven amenazadas por el olvido o la globalización, la labor de Cañabrava cobra un valor invaluable. Su triunfo en Aguadas es también un triunfo para la cultura santandereana, para la danza folclórica nacional y para todas las comunidades que encuentran en el arte una forma de reafirmar su identidad.




