La creciente ola de violencia que azota el sur de Bolívar amenaza con extenderse hacia el Magdalena Medio santandereano, una situación que, según el gobernador Juvenal Díaz Mateus, podría convertir la región en un nuevo “Catatumbo” si no se actúa de inmediato.
La advertencia, realizada por el funcionario hace cinco meses, cobró vigencia en las últimas semanas por los enfrentamientos entre el Eln, el Clan del Golfo y disidencias de las Farc por el control social, territorial y económico de este corredor estratégico del país.
En el sur de Bolívar, la disputa entre estas organizaciones ha derivado en confinamientos, desplazamientos masivos y un reacomodo de fuerzas. El Clan del Golfo, con casi un millar de integrantes en la zona, ha implementado un plan para ganarse a las comunidades a través de acercamientos con juntas de acción comunal y apoyos a proyectos productivos, buscando consolidar un dominio social que trascienda la economía ilegal del oro y la coca.
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Por su parte, el Eln ha respondido con secuestros, reestructuración de sus mandos y acciones violentas como el uso de drones cargados con explosivos, en un intento de frenar el avance del grupo rival y reafirmar su hegemonía en el oriente colombiano. En este pulso también participan frentes de disidencias de las Farc, que refuerzan la confrontación armada.
La situación no es aislada. Barrancabermeja, puerta de entrada al Magdalena Medio santandereano, vive un repunte de homicidios —161 en 2024— y ataques que las medidas municipales no han logrado contener, pese a restricciones como la prohibición de parrillero en moto por la noche y el toque de queda para menores.
En este contexto, el gobernador Díaz ha solicitado en varias oportunidades al Gobierno nacional y al Ministerio de Defensa activar operaciones militares sostenidas en municipios como Puerto Wilches, Sabana de Torres y zonas limítrofes con Antioquia y Bolívar, donde podrían desatarse choques de gran magnitud entre los grupos armados.
“En cualquier momento se puede presentar un enfrentamiento fuerte que genere desplazamientos masivos y una crisis humanitaria similar a la del Catatumbo”, advirtió en marzo pasado Díaz Mateus, quien ha mantenido comunicación directa con la Fuerza Pública para coordinar acciones urgentes.
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En Barrancabermeja se reunieron los gobernadores de Santander, Antioquia, Boyacá, Cesar y Bolívar para evaluar la situación y definieron estrategias conjuntas frente a la violencia en los 22 municipios del Magdalena Medio más afectados por la presencia de estructuras criminales.
En paralelo, el Gobierno nacional avanza en un plan piloto de paz total con enfoque urbano en Barrancabermeja, que incluiría diálogos con bandas locales. El alcalde Jhonatan Vásquez confirmó que su administración designará un delegado para estas conversaciones, mientras que el Alto Comisionado para la Paz nombrará un representante propio para explorar una eventual negociación.
Aunque el objetivo es reducir la violencia mediante acuerdos, las autoridades reconocen que el reto será evitar que la guerra que hoy desangra el sur de Bolívar se traslade a pleno al Magdalena Medio, una región históricamente golpeada por el conflicto armado y que hoy se encuentra en la mira de las principales estructuras ilegales del país.




