El Hospital Universitario de Santander (HUS) atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia de capacidad hospitalaria. Actualmente, sus unidades de cuidado intensivo neonatal, intermedio y básico están completamente ocupadas, mientras que el área de urgencias para adultos supera ampliamente su límite operativo.
Frente a este panorama, José Orlando Quintero Correa, directivo médico del hospital, lanzó una alerta pública dirigida a los entes responsables de la referencia y contra-referencia de pacientes, incluyendo el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) y la Red Pública Departamental. El llamado busca una redistribución más eficiente de los casos clínicos en la región.
«No podemos seguir recibiendo pacientes con dolencias menores que pueden tratarse en centros de mediana o baja complejidad. Esto compromete gravemente la atención de quienes realmente requieren servicios especializados«, manifestó Quintero.
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#Bucaramanga Directivas del @HUSantander advirtieron sobre la alta ocupación del servicio de urgencias para adultos y las UCI para neonatales.
— Metropolitano Noticias (@metropolitano_X) April 29, 2025
Piden al Centro Regulador de Urgencias y red pública usar en remisiones otras instituciones para casos de mediana y baja complejidad. pic.twitter.com/ntNkDj3U8z
Entre los factores que explican el colapso están el aumento de adultos mayores remitidos al HUS, en parte debido a restricciones recientes de atención para usuarios de la Nueva EPS en clínicas como la Cardiovascular, Comuneros e incluso el Hospital Internacional de Colombia.
A ello se suma el ingreso frecuente de personas en condición de calle, trasladadas por la Policía, muchas de ellas con heridas menores o afectaciones que podrían manejarse en hospitales de primer nivel.
El HUS ha señalado que instituciones como el Hospital del Norte podrían atender buena parte de estos casos, evitando así demoras en el ingreso de pacientes críticos que requieren cama inmediata.

Esta situación no es aislada. Especialistas en gestión en salud advierten que la falta de una articulación efectiva en el sistema de salud genera cuellos de botella en los grandes centros asistenciales del país, afectando la calidad y la oportunidad del servicio.
Mientras tanto, el personal del HUS continúa trabajando al límite de sus capacidades, tratando de sostener la atención de la población más vulnerable frente a un sistema que, una vez más, muestra signos de agotamiento estructural.




