La sala de Urgencias del Hospital Universitario de Santander atraviesa uno de sus momentos más críticos del año. La demanda de pacientes superó ampliamente la capacidad instalada y obligó a la institución a restringir ingresos y priorizar exclusivamente casos de alta complejidad.
De acuerdo con el más reciente informe oficial, el servicio de urgencias para adultos registra una ocupación del 140 %, mientras que el área de ginecoobstetricia alcanza el 175 %, cifras que evidencian una saturación que compromete la operación normal del centro asistencial.
El subgerente del hospital, Orlando Quintero, explicó que la infraestructura habilitada no fue diseñada para soportar el volumen actual de pacientes. La capacidad instalada es de 116 camas para adultos, 12 obstétricas y 9 pediátricas, límites que actualmente están desbordados.
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Ante este panorama, el hospital ha tenido que aplicar filtros más estrictos para la recepción de nuevos pacientes, especialmente aquellos remitidos desde otras instituciones del departamento. La prioridad, indicó la directiva, está centrada en patologías complejas, traumas graves, cirugías especializadas y emergencias que requieren manejo avanzado.
La sobreocupación también ha llevado a redireccionar a algunos usuarios hacia la red básica de atención y servicios de urgencias de sus respectivas EPS cuando se trata de situaciones que no comprometen la vida.
Como hospital de referencia regional, el HUS concentra casos de alta complejidad provenientes de distintos municipios de Santander y el nororiente del país, lo que incrementa la presión asistencial en temporadas de alta demanda.
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Desde la institución advirtieron que la llegada masiva de pacientes con afecciones leves o moderadas aumenta los tiempos de espera y reduce la capacidad de respuesta para quienes requieren atención inmediata.
«El hospital está diseñado para resolver situaciones críticas. Si todos acudimos directamente aquí por cualquier urgencia, el sistema colapsa«, señaló Quintero al reiterar el llamado a la comunidad para hacer uso adecuado de los distintos niveles de atención.
Mientras se mantiene la alerta interna, las directivas evalúan medidas adicionales para mitigar la congestión y garantizar la atención segura de los pacientes más graves.



