Cruzar una avenida por debajo de un puente peatonal se ha convertido en una práctica habitual para algunos ciudadanos de Cúcuta, pese al riesgo de ser atropellados. La falta de seguridad en estas estructuras y el incumplimiento de las normas de tránsito agravan el problema.
La Secretaría de Movilidad llamó la atención sobre una conducta que persiste en distintos sectores de la ciudad: peatones que atraviesan directamente las vías, incluso cuando tienen un paso elevado disponible.
La situación no solo responde a la falta de cultura vial. Algunos usuarios aseguran que evitan los puentes porque encuentran espacios con poca iluminación y presencia de habitantes en condición de calle, factores que generan temor, especialmente en horas de la noche.
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El problema tiene una consecuencia directa en la seguridad vial. Según información citada por el diario La Opinión a partir de reportes del Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, los peatones representan cerca del 10 % de las víctimas fatales y lesionadas en siniestros viales de Cúcuta, ubicándose como el segundo actor vial más afectado después de los motociclistas.
Entre las conductas que aparecen con mayor frecuencia están cruzar por lugares no autorizados, ignorar los semáforos y no utilizar los puentes disponibles. Estas prácticas aumentan la exposición de los peatones al flujo vehicular.
Desde Movilidad se recordó que la normativa colombiana establece que, cuando existe un paso peatonal habilitado, los ciudadanos deben utilizarlo para atravesar la vía. El incumplimiento puede generar una multa equivalente a un salario mínimo legal diario vigente.
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El secretario de Movilidad, Johan Botello, insistió en que mejorar la seguridad en las calles no depende únicamente de controles o infraestructura. También requiere que conductores y peatones respeten las reglas establecidas.
La preocupación también pone sobre la mesa el estado de algunos puentes. En años anteriores, usuarios y líderes comunitarios han denunciado problemas de iluminación y situaciones de inseguridad en estructuras ubicadas cerca de la Central de Transporte y otros puntos de Cúcuta.
Así, el reto para la ciudad pasa por recuperar la confianza en estos espacios y, al mismo tiempo, lograr que los ciudadanos los utilicen. Mientras persistan los cruces improvisados, peatones y conductores seguirán compartiendo escenarios de alto riesgo.




