La emergencia por el desbordamiento del río Magdalena golpea con fuerza a los municipios de Cimitarra, Barrancabermeja y Puerto Wilches, donde al menos 1.300 familias lo han perdido todo mientras esperan la ayuda que no llega.
En el corregimiento El Guayabo, en Puerto Wilches, la situación es crítica. Sus 250 familias viven rodeadas de agua, sin alimentos, maquinaria ni presencia institucional.
Desde hace más de una semana, enfrentan la emergencia construyendo barreras improvisadas con costales y arena para frenar el avance del río, cocinan en ollas comunitarias y remueven escombros para rescatar lo poco que queda de sus viviendas.
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Mientras el nivel del río Magdalena sigue en ascenso, autoridades departamentales y la comunidad de Puerto Wilches se preparan para lo peor. Con sacos, bolsas industriales y plásticos en mano, intentan contener las aguas antes de que lleguen a las casas.
La Oficina para la Gestión del Riesgo de Santander entregó más de 15 mil sacos, 500 bolsas tipo big bag y 300 metros de plástico como medida preventiva, ante la amenaza latente de desbordamientos en este municipio ribereño del Magdalena Medio. Los insumos están siendo usados para reforzar jarillones y levantar barreras en zonas críticas.
«Estamos en máxima alerta. Aunque no ha habido desbordamientos, ya hay filtraciones en varios puntos vulnerables”, aseguró Eduard Sánchez, director departamental de Gestión del Riesgo, quien destacó que se han identificado ocho sectores con alto riesgo de inundación.

El funcionario confirmó que la Gobernación mantiene intervención activa con maquinaria amarilla en las zonas más afectadas y coordinación directa con el alcalde José Elías Muñoz y su equipo de gestión del riesgo local.
Además de El Guayabo, otras comunidades ribereñas como Los Hernández, en Puerto Wilches, también enfrentan problemas. Cultivos arrasados, negocios inundados y niños caminando entre el agua hasta las rodillas retratan una tragedia silenciosa a orillas del Magdalena.
Líderes locales y afectados exigen maquinaria urgente, alimentos y atención inmediata, mientras el río sigue avanzando sin control y el Estado permanece ausente.




