La carretera que conecta a Puente Nacional con San Gil, clave para el tránsito entre Santander y Boyacá, enfrenta una situación crítica: hundimientos, pérdida de banca y un paso vehicular reducido a un solo carril han encendido las alarmas en la región.
El punto más afectado está en el kilómetro 23, en jurisdicción del municipio de San José de Pare, donde una falla geológica, agravada por las fuertes lluvias, ha dejado inestable la estructura vial. La vía, que es fundamental para el paso de vehículos de carga, pasajeros y ambulancias, podría quedar completamente bloqueada si no se actúa con rapidez.
Aunque los trabajos estaban previstos para la próxima semana, el Instituto Nacional de Vías (Invías) inició de manera anticipada la atención de la emergencia, desplegando maquinaria pesada para canalizar aguas lluvias y estabilizar el terreno, como parte de una intervención de dos fases.

«Estamos actuando antes de lo previsto para proteger la movilidad y la vida de quienes transitan por este corredor«, indicó Jhon Jairo González Bernal, director (e) de Invías.
En la zona crítica se trabaja para desviar el flujo de agua desde un box culvert colapsado hacia otro en buen estado, con el fin de evitar la infiltración que está debilitando la calzada. Este primer paso permitirá frenar el deterioro mientras avanzan los estudios técnicos que definirán una solución definitiva.
Eduard Jesús Sánchez, jefe de Gestión del Riesgo de Santander, advirtió que si no se interviene con urgencia, «la provincia de Vélez podría quedar incomunicada«. El temor no solo es por el transporte, sino por los retrasos ya evidentes en atención médica y escolar.
#Santander l El @InviasOficial realizará obras de contención, nivelación y estudios para controlar la remoción en masa que afecta la vía entre Barbosa y el peaje de Oiba donde, en el sector de San José de Pare, la vía tiene desniveles que serán tratados para mejorar el tramo. pic.twitter.com/QHH6FymQbY
— Metropolitano Noticias (@metropolitano_X) June 25, 2025
La situación ha generado preocupación entre transportadores y productores agrícolas, debido al riesgo de que se interrumpa el flujo comercial entre Bucaramanga, el sur de Santander y departamentos vecinos como Boyacá y Cundinamarca.
En un Puesto de Mando Unificado realizado en la zona, Invías se reunió con autoridades locales, la Procuraduría y representantes de las comunidades para trazar un plan conjunto. Entre los compromisos está la nivelación del terreno, reparación de puntos críticos, demarcación vial preventiva y regulación del tránsito en los sectores más vulnerables.
La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, aseguró que el Gobierno nacional seguirá acompañando los trabajos y atendiendo las preocupaciones de los ciudadanos. «El compromiso es claro: responder con rapidez y eficacia para evitar un cierre total de esta vía estratégica”, declaró.
El próximo 8 de julio, el Invías presentará los estudios técnicos y el diseño de la solución definitiva. Mientras tanto, continúan las labores de mitigación para evitar una emergencia mayor que podría impactar seriamente la economía regional.




