El ascenso de Jaime Andrés Beltrán a la política nacional ha quedado sellado con su designación como el próximo Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio en el gabinete del presidente electo, Abelardo de la Espriella. Sin embargo, este nombramiento, anunciado en medio de una tensa transición de gobierno, no llega exento de polémicas.
Beltrán, quien fuera el «gerente nacional de regiones» durante la campaña presidencial y un hombre de extrema confianza del mandatario electo, asume esta responsabilidad tras una convulsa salida de la Alcaldía de Bucaramanga y bajo el peso de graves cuestionamientos fiscales y una investigación penal en la que ha sido mencionado, por la desaparición de toneladas de inservibles y chatarra de la oficina de Alumbrado Público durante su gestión (2024 – 2025).
El tema es tan álgido y ha causado tanto interés a nivel nacional que en las primeras entrevistas que ha concedido como ministro designado el escándalo de la chatarra ha copado titulares.

Jaime Beltrán alcanzó la Alcaldía de Bucaramanga en 2024 con una bandera de orden y seguridad. No obstante, su mandato fue interrumpido abruptamente cuando el Consejo de Estado anuló su elección por doble militancia.
A pesar de este revés judicial en el ámbito electoral, su cercanía con De la Espriella se mantuvo intacta, al punto que el presidente electo anticipó su futuro político durante la noche de su victoria afirmando que Beltrán «tiene cara de ministro».
A partir del próximo 7 de agosto, Beltrán tendrá el reto de dirigir una de las carteras con mayor presupuesto (unos cinco billones de pesos) y sensibilidad social del país, enfrentando el déficit habitacional y la falta de acceso a agua potable. Pero mientras el ministro designado proyecta una gestión enfocada en soluciones territoriales, en Bucaramanga aún resuenan los ecos de lo que la oposición ha denominado como «el robo del siglo».
El escándalo de la chatarra: desfalco en Alumbrado Público
El principal lastre que Beltrán traslada de su gestión local al Ministerio de Vivienda es el escándalo por la pérdida de chatarra y luminarias de la oficina de Alumbrado Público, del cual METROPOLITANO ha hecho seguimiento periodístico.
De acuerdo con las investigaciones, aproximadamente 60 toneladas de material inservible (aluminio y hierro), residuos de procesos de modernización tecnológica, habrían sido extraídas ilegalmente de las bodegas municipales a comienzos de 2024, coincidiendo con los primeros meses del gobierno de Beltrán.
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El exconcejal de Bucaramanga Carlos Parra ha hecho varias denuncias denuncias, presentando evidencias que incluyen documentos, fotos satelitales y testimonios que sugieren una operación sistemática de saqueo.
Según el dirigente político, durante un periodo de un mes, se realizaron extracciones diarias de material de las bodegas La Hormiga y San Ignacio.
Lo más grave de la denuncia es la presunta participación del círculo íntimo del hoy ministro designado: se señala que Óscar Ramírez, cuñado de Beltrán, habría dado las órdenes de retiro del material, el cual supuestamente terminó fundido para convertirse en sartenes vendidos en mercados locales.
La magnitud del daño fiscal ha ido creciendo a medida que avanzan las auditorías de la Contraloría municipal. Inicialmente se estimaron hallazgos por $23.000 millones, pero informes posteriores elevaron la cifra a más de $43.000 millones debido al desorden administrativo y la desaparición de mobiliario público acumulado desde 2018.
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Falleció el testigo principal del caso
El caso tomó un tinte trágico con la muerte de Edgardo Rodríguez Herrera, exfuncionario de Alumbrado Público y quien era considerado el testigo principal de la Fiscalía.
Rodríguez, quien inicialmente reconoció su responsabilidad en la salida irregular de los materiales, estaba en proceso de solicitar un Principio de Oportunidad para entregar pruebas que involucrarían directamente a la esposa de Beltrán, Paula Ramírez, a su cuñado Óscar y a otros altos asesores de la administración.

Según las declaraciones que alcanzó a dar Rodríguez antes de fallecer el pasado 29 de mayo por una severa intoxicación gastrointestinal, recibió órdenes directas para «bendecir» al cuñado del alcalde con la entrega de la chatarra.
Su muerte, sumada a la de la abogada Sandra Serrano (otra persona vinculada al caso, que murió en extrañas circunstancias), ha generado un manto de sospecha y presión sobre la justicia para que el proceso no quede en la impunidad.
«Es una narrativa de la oposición»: Beltrán
En medio de este torbellino, el ministro designado, Jaime Beltrán, concedió este miércoles 8 de julio una entrevista a Caracol Radio en la que enfrentó los cuestionamientos del periodista Daniel Coronell.
En dicho espacio, el ministro designado mantuvo una postura defensiva y desafiante, negando cualquier responsabilidad personal o de su familia en el escándalo.
Beltrán se defendió: «No soy responsable de ninguno de los hechos que ha querido atribuirme… mi papel dentro de la Alcaldía de Bucaramanga durante un año y medio fue muy claro y transparente», dijo.
Ante la insistencia de la mesa periodística sobre las pruebas técnicas, videos y libros de soporte que demuestran que el material salió durante su administración y no antes, Beltrán calificó las acusaciones como una «especulación y un montaje» orquestado por sectores que han sido sus opositores.

Uno de los puntos más debatidos en la entrevista fue el informe de la Contraloría. Beltrán utilizó como escudo el hecho de que su gobierno no recibió inventarios oficiales de Alumbrado Público durante el empalme con la administración anterior.
«Sobre ell informe de la Contraloría he dicho una y otra vez que en Alumbrado Público no se recibió por parte de mi gobierno inventarios… desde hace más de ocho años no existían inventarios», sostuvo para justificar por qué no podía dar cuenta del material desaparecido.
«Yo respondo por lo que yo hice y tengo la certeza y la confianza de lo que he venido diciendo… Dejemos que sean los entes que están investigando los que respondan», manifestó.
Beltrán asume como ministro en medio de cuestionamientos
La llegada de Jaime Beltrán al gabinete de De la Espriella representa un movimiento político audaz pero arriesgado. Mientras el nuevo ministro se prepara para liderar proyectos de infraestructura nacional, la sombra de la chatarra de Bucaramanga sigue proyectándose sobre su hoja de vida.
El país observa con atención si la transparencia que Beltrán promete en el Ministerio será suficiente para disipar las dudas que aún persisten en un amplio sector de la ciudadanía en Bucaramanga.
Con dos personas relacionadas al caso judicial fallecidas y una fiscalía que aún procesa las evidencias de un desfalco multimillonario, el ahora ministro designado inicia su gestión en una carrera contra el tiempo y la justicia, intentando demostrar que su integridad puede sobrevivir a los señalamientos que, según él, son solo una invención de sus detractores políticos.



