El alcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, reaccionó con un discurso cargado de simbolismo político y religioso tras el fallo del Consejo de Estado que anuló su elección por doble militancia. En medio de aplausos de sus seguidores, el mandatario no solo defendió su gestión local, sino que dejó abierta la puerta a una futura aspiración presidencial.
Con tono desafiante, Beltrán aseguró que la decisión judicial no lo destituye, sino que simplemente “anula un gol”. “A mí no me destituyen, anulan la elección. Bucaramanga va a volver”, afirmó desde la entrada de la Alcaldía, rodeado por decenas de ciudadanos que le expresaban respaldo.
El mandatario enfatizó que su llegada al poder no fue producto de maquinarias ni de favores políticos, sino de la voluntad ciudadana y de lo que él define como un mandato divino. “Aquí me puso Dios y me puso el pueblo. No me regaló este cargo ningún partido ni el presidente”, insistió.
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Beltrán, quien gobernará hasta que el fallo quede ejecutoriado, agradeció a los más de 92.000 bumangueses que votaron por él y sostuvo que su respaldo creció con el tiempo. “Ya no somos 90.000, somos más de 300.000 los que creemos en este proyecto”, aseguró.
Aunque reconoció que la decisión judicial genera un limbo institucional en la ciudad, el alcalde defendió los resultados alcanzados en su año y medio de mandato. Mencionó avances en seguridad, competitividad e inversión rural como logros que, según él, superan lo hecho por administraciones anteriores en cuatro años.
El mandatario no ocultó su malestar frente a quienes promovieron la demanda en su contra. “Hoy no pierde Jaime Andrés, pierde Bucaramanga. No destruyen al alcalde, destruyen la ciudad que dicen defender”, expresó, acusando a sectores políticos de actuar con envidia y mezquindad.
Beltrán también vinculó su situación con lo que llamó un patrón de persecución contra líderes de derecha en el país. “Lo que está pasando con Jaime Andrés no es un hecho aislado. Es la presión de un sector que busca callar las voces de quienes defendemos la policía, el ejército y la libertad”, advirtió.
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En ese contexto, lanzó un mensaje que traspasó las fronteras locales y que fue interpretado como un guiño a una eventual candidatura presidencial. “Un cargo no nos define. Vamos a seguir luchando por la libertad de Colombia. Si lo hacemos desde Bucaramanga o desde el Gobierno nacional, a Colombia la vamos a sacar adelante”, dijo con firmeza.
El discurso estuvo marcado por referencias religiosas. Beltrán citó al libro de Job y aseguró que su salida no es una derrota, sino una “puerta más grande que se abre”. “Jehová dio, Jehová quitó, bendito sea el nombre del Señor”, expresó ante los asistentes.
Sobre la posibilidad de participar en las elecciones atípicas que se avecinan, el alcalde no confirmó una decisión inmediata, pero dejó claro que su proyecto político trasciende a Bucaramanga. “Este no es un proyecto local, es un proyecto nacional”, reiteró.
En varias oportunidades, cuestionó la falta de propuestas de sus opositores. “Yo no los escucho en la calle construyendo, yo los veo destruyendo. No aman la ciudad, solo les interesa su partido y su visión política”, señaló.
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También anunció que su equipo jurídico estudiará mecanismos legales para pedir aclaraciones al fallo, lo que le permitiría extender su permanencia en el cargo mientras el proceso queda en firme. “Hasta que eso ocurra, seguiré siendo alcalde y seguiré en la calle trabajando por los bumangueses”, manifestó.
Beltrán recordó que su vida ha estado marcada por la resiliencia. Contó que perdió un ojo a los ocho años y enfrentó situaciones adversas, pero aseguró que esas experiencias lo fortalecieron para seguir en la política.
El mandatario insistió en que su gestión logró reposicionar a Bucaramanga a nivel nacional. “Mi sueño no era ser alcalde, mi sueño era volver a poner a Bucaramanga en el radar del mundo. Este es solo un paso para lo que viene”, aseguró.
En medio de los vítores de sus seguidores, Beltrán envió un mensaje a quienes intentaron, según él, frenar su gobierno con demandas. “Si creen que hoy se salieron con la suya, están equivocados. A Bucaramanga volveremos con determinación”, afirmó.
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El alcalde aprovechó para expresar preocupación por la situación de seguridad en otras ciudades como Cali y por la supuesta persecución contra dirigentes políticos afines a su línea ideológica. “Hoy es Bucaramanga, mañana es Antioquia”, advirtió.
Su discurso, que se extendió por más de una hora, tuvo momentos de exaltación popular, con seguidores que coreaban: “El pueblo está contigo”. Beltrán les respondió asegurando que “esto no es una despedida, es un nuevo comienzo, ¡Volveremos!”.
El mandatario se mostró agradecido con su familia, especialmente con su esposa, y con los sectores sociales que lo han respaldado. “Este no es un proyecto de un líder, es un proyecto de ciudad y de país”, insistió.
Finalmente, Beltrán dejó claro que no se retirará de la vida pública. “Podrán intentar sacarnos, pero nunca callarnos. El mensaje que hoy doy no es mío, es el de miles de bumangueses y colombianos que creen en un país distinto”, concluyó.
La incertidumbre política continúa en Bucaramanga, pero el discurso de Jaime Andrés Beltrán marcó un giro: más que una despedida, fue el lanzamiento de un proyecto que él mismo ya perfila como nacional.




