La música volvió a convertirse en punto de encuentro para más de 1.200 niños, niñas y adolescentes de cuatro departamentos del país, que participaron en 14 presentaciones del Programa Artes para la Paz (PAPP), operado por la Universidad Industrial de Santander. Las muestras se realizaron en colegios y espacios comunitarios como parte del movimiento nacional Celebra la Música, una iniciativa del Ministerio de las Culturas que busca visibilizar el talento juvenil y la diversidad sonora del país.
Entre clausuras, festivales, izadas de bandera y encuentros familiares, estudiantes de Boyacá, Cesar, Norte de Santander y Santander mostraron los avances alcanzados durante el segundo semestre, en un recorrido que unió instrumentos, voces y procesos formativos con sus comunidades educativas.
Las presentaciones dejaron momentos cargados de emoción. Padres y cuidadores destacaron el impacto transformador del programa. Melva Patiño, madre de un joven con síndrome de Down en Zapatoca, aseguró que su hijo encontró en la banda sinfónica un espacio de inclusión y cariño: “Es una oportunidad maravillosa. Que la Universidad y el Ministerio apoyen esto es increíble en un país donde hay pocas actividades para la juventud”.
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En Betulia, Ángel Miguel Olarte celebró que su hijo participara por primera vez en un evento fuera del municipio. “Es muy gratificante acompañarlos. Se llevarán un recuerdo emocionante porque todos están muy felices”, afirmó.
El cierre regional llegó con el VIII Festival de Bandas Sinfónicas de Sabana de Torres, en Santander, que reunió a más de 120 artistas en escena, cinco formadores y un gran ensamble final en el que cuatro obras musicales hicieron vibrar al público. El evento contó con apoyo de la Alcaldía y el Instituto de Cultura y Deporte del municipio.
Para Angélica Mora Dionisio, directora regional del PAPP-UIS, esta edición de Celebra la Música permitió mostrar la evolución de los procesos musicales en los territorios. “Fue un espacio enriquecedor para estudiantes y formadores, porque abrió un escenario adicional para visibilizar el trabajo desarrollado durante el año”, expresó.
Los propios jóvenes vivieron el encuentro como una experiencia inolvidable. María Alejandra Rubio, del Instituto Técnico Santo Tomás de Zapatoca, aseguró que tocar junto a varias bandas fue “hermoso” y que espera que estos eventos continúen cada año. Óscar Javier Trujillo, del Colegio Nuestra Señora de la Paz de San Vicente de Chucurí, destacó la oportunidad de “aprender a tocar con diferentes personas”, algo que calificó como “muy chévere”.
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Desde el territorio, Edson Riveiro Hernández, gestor del Nodo 17, resaltó que el festival fortaleció los procesos formativos del programa. “Es una experiencia enriquecedora porque permite que chicos de diferentes municipios se encuentren y compartan. Eso le da sentido a lo que venimos construyendo”, afirmó.
Colegios de Boyacá, Cesar, Norte de Santander y Santander hicieron parte de los encuentros, demostrando cómo la música se convierte en un puente para el aprendizaje, la convivencia y la paz.
El balance, según los organizadores, es positivo: más participación, más procesos visibles y más comunidades conectadas a través del arte. Más información sobre el programa está disponible en www.artesparalapaz.mincultura.gov.co y en Instagram como @artesparalapaz.




