Durante cuatro décadas, la vida de Kelly Johana Castillo estuvo marcada por una batalla constante contra la enfermedad. Diagnosticada con diabetes mellitus tipo 1 cuando apenas tenía cuatro años, enfrentó con el paso de los años el deterioro progresivo de su salud hasta llegar a una insuficiencia renal que la obligó a depender de tratamientos de diálisis para mantenerse con vida.
Sin embargo, lo que parecía un camino sin salida dio un giro definitivo gracias a un trasplante simultáneo de riñón y páncreas realizado en el HIC Instituto Cardiovascular de Floridablanca, una intervención que transformó por completo su calidad de vida.
Hoy, siete años después de la cirugía, Kelly tiene 44 años, trabaja como auxiliar de archivo y disfruta de una rutina que alguna vez creyó imposible. Estudiar, trabajar, formar una familia e incluso practicar actividades de aventura son parte de una nueva etapa que comenzó con la llegada de un donante compatible.
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“Muchas de las cosas que quería hacer se quedaron pendientes por mi condición de salud. Ahora estoy cumpliendo esos sueños que antes veía muy lejanos”, relata al recordar el cambio que significó el procedimiento.
La llamada que cambió su historia
Antes de llegar a Santander, Kelly había permanecido durante años en lista de espera buscando una oportunidad para recibir un trasplante. Cuando ingresó al programa especializado del HIC Instituto Cardiovascular, la noticia llegó mucho más rápido de lo esperado.
Quince días después recibió una llamada que marcaría un antes y un después en su vida.
Mientras asistía a clases en horario nocturno, le informaron que existía un posible donante y que debían confirmar la compatibilidad. Kelly recuerda que, pese a la incertidumbre, sintió que había llegado el momento que había esperado durante tanto tiempo.
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El doctor Juan Sebastián Gélvez, jefe del Programa de Nefrología y Trasplante Renal del HIC Instituto Cardiovascular, explicó que los trasplantes combinados representan una de las alternativas más avanzadas para pacientes que padecen enfermedades complejas que afectan varios órganos.
A diferencia de los procedimientos convencionales, este tipo de intervención implica el trasplante simultáneo de dos órganos provenientes de un mismo donante, lo que exige una coordinación médica altamente especializada y una cuidadosa selección de compatibilidades.
Los beneficios, sin embargo, pueden ser determinantes. En casos como el de Kelly, la cirugía no solo permite superar la dependencia de la diálisis, sino también controlar las complicaciones asociadas a la diabetes, eliminando la necesidad de aplicar insulina y mejorando significativamente las perspectivas de salud a largo plazo.
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Santander, referente en trasplantes combinados
Actualmente, el HIC Instituto Cardiovascular es la única institución de Santander habilitada para realizar trasplantes combinados de riñón-páncreas y corazón-riñón, procedimientos que requieren equipos multidisciplinarios y una amplia experiencia médica.
Según los especialistas, este tipo de cirugías ofrece una solución integral para pacientes cuya enfermedad compromete varios órganos, permitiéndoles recuperar autonomía y proyectar un futuro con mejores condiciones de salud.
La historia de Kelly es una muestra de ese impacto. Siete años después de recibir dos órganos en una misma intervención, su vida dejó de estar definida por las limitaciones de la enfermedad para convertirse en un ejemplo de esperanza, resiliencia y segundas oportunidades.




