La violencia volvió a golpear con fuerza a Bucaramanga. En la noche de este sábado 25 de octubre, un ataque sicarial registrado frente al parque de Los Niños dejó una persona muerta y dos heridas, en medio de una preocupante escalada de homicidios que suma ya seis víctimas en apenas cuatro días.
El crimen ocurrió hacia las 7:00 de la noche en la carrera 27 con calle 32, cuando Aldahir Correa Leal, conocido como ‘Pitota’, se movilizaba en una motocicleta Yamaha Nmax junto a su compañera sentimental, Luz Nelly Niño Cely.
De acuerdo con testigos, la pareja fue interceptada por dos hombres en otra moto, cuyo parrillero sacó un arma de fuego y disparó en repetidas ocasiones. En la zona se escucharon al menos diez detonaciones.
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Los proyectiles impactaron el tórax y el antebrazo izquierdo de Correa Leal, quien cayó malherido sobre la vía. Su acompañante también resultó herida con un disparo en la espalda, mientras que una transeúnte, identificada como Vivian Polet Silva Giraldo, fue alcanzada por una bala perdida en una pierna.
El caos se apoderó del lugar mientras los sicarios huían. Varias patrullas policiales llegaron para atender la emergencia y trasladaron a los heridos a centros asistenciales. Pese a los esfuerzos médicos, ‘Pitota’ falleció minutos después.
Las autoridades confirmaron que el fallecido tenía antecedentes judiciales: registraba anotaciones por violencia intrafamiliar, lesiones personales y concierto para delinquir con fines de narcotráfico. Además, era señalado por la Policía como vendedor de estupefacientes en la zona sur del área metropolitana.
El crimen de Correa Leal se produjo horas después de la masacre ocurrida en el vecino municipio de Floridablanca, en el área metropolitana, donde cuatro hombres fueron asesinados en un presunto ajuste de cuentas entre bandas que se disputan el control del microtráfico.
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El ataque en ese municipio ocurrió hacia las 2:00 de la madrugada en el sector de El Planchón, donde un grupo de personas departía al aire libre. Sicarios en motocicleta irrumpieron y abrieron fuego de manera indiscriminada, dejando cuatro muertos y varios heridos.
Las víctimas fueron identificadas por la comunidad como ‘Calvo’, ‘Álvaro’, ‘Jhonatan’ y ‘Mosco’, todos jóvenes reconocidos en la zona por su relación con el consumo y venta de drogas. Las autoridades recolectaron vainillas de armas calibre 9 mm y 38, utilizadas en el ataque.
El coronel Savin Andrade Patarroyo, subcomandante de la Policía Metropolitana, aseguró que la principal hipótesis apunta a una disputa entre grupos criminales por el control territorial. “Avanzamos junto con la Fiscalía en la recolección de pruebas e identificación de los autores”, señaló.
Por su parte, el alcalde de Floridablanca, José Fernando Sánchez, ofreció una recompensa de hasta $50 millones por información que permita capturar a los responsables y anunció la creación de un grupo especial de inteligencia.
Los recientes hechos violentos reflejan una preocupante ola de homicidios en el área metropolitana de Bucaramanga, donde las autoridades investigan si los asesinatos de los últimos días —incluyendo el de dos taxistas y una joven conocida como ‘La Mona’— están conectados con la masacre de Floridablanca y con el reacomodo de estructuras criminales dedicadas al microtráfico.
La ciudad amaneció bajo tensión y con una sensación de miedo que crece con cada nuevo crimen. Mientras tanto, la Policía y la Fiscalía intentan frenar una escalada de violencia que ha teñido de sangre las calles de Bucaramanga y su área metropolitana.




