Tras el accidente aéreo en Putumayo del avión militar Hércules C-130, que dejó un saldo de 69 militares fallecidos y otros 57 heridos, se desató un fuerte choque de versiones entre el Gobierno nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) sobre el estado real de la flota militar.
Mientras el presidente Gustavo Petro calificó la aeronave como un «vejestorio» y «chatarra«, el mando institucional de la FAC presentó datos técnicos que aseguran que el avión contaba con décadas de operatividad por delante.
Durante un consejo de ministros en la Casa de Nariño el mandatario colombiano vinculó directamente la antigüedad del equipo con el accidente. Según Petro, la dependencia de equipos usados regalados por otros países ha reducido la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas a un 45 %, responsabilizando a las administraciones anteriores por no adquirir tecnología nueva.
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No obstante, el comandante de la Fuerza Aeroespacial, el general Carlos Silva, contradijo formalmente las afirmaciones del Ejecutivo mediante un informe detallado. El oficial explicó que el avión accidentado, identificado con la matrícula FAC 1016, llegó al país con 20.294 horas de disponibilidad estructural.
Dado que este tipo de naves operan un promedio de 500 horas anuales, el oficial sostuvo que el Hércules «podía volar 40 años más» si se mantenían los protocolos de mantenimiento.
Respecto al estado técnico previo al impacto, el general Silva precisó que la aeronave fue sometida a un Proceso de Mantenimiento Mayor (PDM) que tuvo un costo de 3 millones de dólares y se extendió por más de un año y medio. Durante este procedimiento, el avión fue desmantelado íntegramente para sustituir todas las piezas que habían cumplido su ciclo de vida, regresando al servicio activo en agosto de 2023.
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Los registros muestran que el equipo voló 345 horas entre 2021 y 2024, sumó 537 horas en 2025 y acumulaba 155 horas en lo que va de 2026, teniendo programada una nueva inspección para el próximo mes de abril.
En cuanto a las causas de la tragedia, el presidente Petro descartó inicialmente factores como un ataque armado o deficiencias en la pista de Puerto Leguízamo, la cual consideró apta para este modelo.
Asimismo, puso en duda un error humano al destacar que la tripulación acumulaba 20.000 horas de experiencia. Sin embargo, la investigación oficial liderada por expertos en seguridad operacional bajo la norma RACAE 114 contempla tres hipótesis: sobrepeso, fallas en los motores o factores humanos.
La controversia también ha escalado al plano político y fiscal. Mientras exministros como Diego Molano defienden la gestión de aeronaves en gobiernos anteriores, el presidente Petro insistió en que no se comprará más equipo obsoleto y que para fortalecer la defensa nacional mediante un Conpes de 13 billones de pesos será indispensable aprobar una nueva reforma tributaria.




