Después de siete días de cierre total en el sector de El Tarrita, zona rural de Ábrego, se restableció este lunes el paso por la vía Ocaña–Cúcuta, corredor estratégico para el nororiente colombiano.
El levantamiento del paro se logró tras varias jornadas de concertación entre los damnificados de la avalancha y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), que se comprometió a girar nueve meses de arriendo a las familias afectadas mientras avanza el proceso de compra de predios para su reasentamiento.
Las comunidades exigieron además al gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, incluir en el plan de inversiones de 2026 recursos para atender la crisis humanitaria y las fallas viales que afectan la zona desde hace más de dos años.
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El bloqueo había golpeado de manera directa la economía regional. La ANDI y gremios de transporte reportaron millonarias pérdidas y desabastecimiento parcial de alimentos en varios municipios. Aunque se habilitó un corredor humanitario para emergencias médicas, el cierre afectó a transportadores, turistas y comerciantes.
“El diálogo se agotó, necesitamos soluciones reales y no más trámites”, había advertido días atrás el personero de Ábrego, Antonio José Rodríguez, al señalar la frustración de las familias damnificadas.
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El alcalde Huber Darío Sánchez también reconoció la complejidad de la situación, pues la mayoría de los predios evaluados para el reasentamiento no cumplen con los requisitos de compra, lo que retrasa el proceso.
Con el acuerdo alcanzado, se normaliza el tránsito en esta importante arteria vial, pero las comunidades advierten que podrían retomar las protestas si no se cumplen los compromisos pactados.




