Después de semanas de incertidumbre y dolor, Johan Sebastián Durán Guerrero regresó a Bucaramanga, pero esta vez para que su familia pueda despedirlo porque sus restos fueron repatriados desde Estados Unidos y ya se encuentran en la ciudad donde nació y creció.
El joven, de 26 años, murió el pasado 13 de julio en Biddeford, Maine, luego de recibir disparos durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
La muerte ocurrió cuando agentes adelantaban una operación que, según las autoridades estadounidenses, estaba dirigida contra otra persona. Durán se movilizaba en un vehículo cuando fue interceptado y posteriormente recibió los disparos.
La noticia provocó conmoción entre sus familiares, amigos y vecinos en Bucaramanga. En julio, decenas de personas participaron en una velatón en el barrio donde creció el joven para recordarlo y reclamar que se esclarezcan las circunstancias de su muerte.
Ahora, más de un mes después de la tragedia, su familia finalmente podrá cumplir con las exequias en Colombia.
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Un caso que sigue bajo cuestionamientos
La familia de Durán ha insistido en obtener respuestas sobre lo ocurrido durante el procedimiento de ICE.
De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, el joven contaba con autorización para trabajar en ese país y se encontraba en proceso de solicitar asilo. También era padre de una niña de tres años.
El caso ha generado cuestionamientos sobre el procedimiento utilizado por los agentes y mantiene abierta la exigencia de una investigación que permita establecer con claridad cómo ocurrió el tiroteo.
Mientras esas respuestas siguen pendientes, Bucaramanga recibe de nuevo a Johan Sebastián. Esta vez, para acompañarlo en su último recorrido y darle el adiós que su familia esperó durante semanas.



