La hospitalización no ha obligado a Lucas Murillo García a poner en pausa sus sueños. Mientras permanece en el HIC Instituto Cardiovascular de Floridablanca, el niño de siete años continúa cursando primero de primaria gracias al programa Aulas Hospitalarias.
Lucas se hizo conocido recientemente en Colombia después de publicar un mensaje dirigido al presidente de la República, en el que solicitó atención médica especializada para su cardiopatía.
Aunque vive con su familia en Cúcuta, nació en Floridablanca y actualmente permanece en esta ciudad para recibir el tratamiento que requiere.
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#Floridablanca l Lucas Murillo, el niño de 7 años que pidió atención médica al presidente por su cardiopatía, continúa su tratamiento en la FCV, donde estudia mediante 'Aulas Hospitalarias', programa de la @Alcaldiafblanca que beneficia a 113 niños y jóvenes. pic.twitter.com/6GX71IHj7H
— Metropolitano Noticias (@metropolitano_X) September 18, 2026
Su llegada al HIC estuvo acompañada de una noticia que tranquilizó especialmente a su madre, Andrea Patricia García: el centro médico cuenta con un programa que permite a los pacientes continuar con su proceso educativo durante su permanencia hospitalaria.
“Nos alegró muchísimo saber que el niño iba a tener una continuidad en sus estudios”, contó la madre, quien explicó que existe comunicación permanente entre los docentes del hospital y el colegio de Lucas en Cúcuta.
El pequeño recibe las guías correspondientes a las materias que debe desarrollar y mantiene el vínculo con sus compañeros de clase, quienes también le han enviado mensajes para acompañarlo durante su recuperación.
Lucas, aficionado a Spiderman y seguidor del Barcelona, comparte las jornadas académicas con otros 112 niños y jóvenes beneficiarios de Aulas Hospitalarias.
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El alcalde de Floridablanca, José Fernando Sánchez Carvajal, visitó al menor en el HIC para darle la bienvenida al programa y conocer de primera mano cómo avanza su proceso educativo.
La iniciativa busca que los niños, niñas y adolescentes que enfrentan enfermedades graves puedan mantener su formación académica mientras reciben atención médica, evitando que una hospitalización prolongada interrumpa su trayectoria escolar.
Para la familia de Lucas, esta posibilidad representa mucho más que continuar con las clases. Significa conservar parte de su rutina y permitirle concentrarse en aprender mientras avanza su proceso médico.
“Eso significa que lleva una vida regular, igual; no siente el choque de tener que estar todo el día en una cama porque está enfermito”, explicó Andrea García.
Así, entre consultas, tratamientos, tareas y mensajes de sus compañeros, Lucas continúa adelante con su primer grado y mantiene intacta una parte fundamental de su vida: seguir aprendiendo mientras se recupera.




