El auge del running urbano y el crossfit ha impulsado nuevas rutinas de actividad física, pero también ha disparado el número de lesiones entre quienes practican estas disciplinas sin preparación adecuada, según advierten especialistas de la Universidad Internacional de Valencia (VIU).
La búsqueda de bienestar, el impacto de las redes sociales y el crecimiento de comunidades fitness han motivado a miles de personas a adoptar rutinas intensivas de ejercicio. Sin embargo, esta tendencia también está generando un incremento significativo de consultas médicas por lesiones derivadas de entrenamientos mal planificados o realizados sin supervisión profesional.
La doctora Ruth Izquierdo, directora del Máster Universitario en Fisioterapia Neurológica de la VIU, explicó que la combinación de entusiasmo, falta de evaluación física y autoexigencia excesiva está provocando que actividades populares como el running y el crossfit se conviertan en fuentes frecuentes de problemas musculares y articulares.
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Según la experta, los errores más frecuentes incluyen iniciar con intensidades demasiado altas, copiar rutinas de internet sin adaptación al estado físico individual, ignorar el calentamiento, realizar ejercicios con mala técnica y no respetar los tiempos de descanso. Estas prácticas suelen derivar en tendinopatías, sobrecargas y lesiones articulares que, en gran parte de los casos, son prevenibles.
Izquierdo subraya que la prevención depende tanto de una correcta asesoría como de una mayor educación en salud física.
«Los entrenadores cumplen un rol clave al diseñar programas seguros y personalizados, y los fisioterapeutas aportan en la valoración funcional y el control de los desequilibrios musculares«, afirma. Además, recalca que conocer principios básicos del movimiento, la técnica y la progresión es fundamental para hacer ejercicio de forma segura.
La docente insiste en que antes de iniciar cualquier rutina es necesario realizar una valoración previa, avanzar de manera gradual y priorizar siempre la correcta ejecución de los movimientos. «Fomentar la cultura del ‘moverse bien antes que moverse más’ es esencial para que la actividad física sea realmente sinónimo de salud«, concluye.




