Una nueva tragedia sacudió la noche del domingo al municipio de Ocaña, Norte de Santander. Tres hombres fueron asesinados a tiros mientras compartían en una vivienda del barrio Los Almendros, en un ataque que vuelve a poner en evidencia la crítica situación de seguridad en esta región del Catatumbo.
De acuerdo con las primeras versiones, el crimen fue perpetrado por cuatro hombres armados que llegaron en motocicletas hasta el lugar y dispararon sin previo aviso contra las víctimas. Las personas asesinadas fueron identificadas como Jesús Andrés Yain Manzano, Sneyder Durán Castro y Juan Carlos Rodríguez, quienes murieron de manera inmediata debido a la gravedad de las heridas.
El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y unidades de la Sijín realizaron la inspección técnica de los cadáveres y dieron inicio a las investigaciones para establecer quiénes están detrás del hecho violento, tanto en su ejecución como en su autoría intelectual.
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Fredy Arengas, secretario de Gobierno de Ocaña, condenó enérgicamente la masacre y pidió acciones urgentes a las autoridades judiciales y de seguridad para esclarecer lo ocurrido. “Nos solidarizamos con las familias de las víctimas y exigimos resultados inmediatos”, expresó.
Este nuevo caso se suma a una cadena de hechos violentos que mantiene en vilo a la población ocañera. El pasado 9 de marzo, cinco hombres fueron asesinados en el barrio Los Sauces durante un ataque simultáneo en dos viviendas cercanas. Una de las víctimas celebraba el cumpleaños de su hija de cinco años. A raíz de ese episodio, las autoridades locales decretaron toque de queda.
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) recordó que la Defensoría del Pueblo ya había emitido una alerta temprana sobre el grave riesgo en esta zona del país, debido a la disputa territorial entre grupos armados ilegales.

Según ese informe, en el Catatumbo convergen tres dinámicas violentas: la ofensiva del Eln, el reacomodo del Epl tras años de enfrentamientos con ese grupo, y la expansión de las disidencias de las Farc hacia municipios vecinos en Santander y el sur del Cesar.
Mientras tanto, la comunidad sigue exigiendo una respuesta clara y contundente del Estado para frenar la violencia que, cada vez con más frecuencia, golpea sin piedad las puertas de sus casas.



