La muerte de un niño de un año y cuatro meses, por tosferina, desató una fuerte denuncia en el municipio de Cerrito, Santander, donde la comunidad indígena U’wa señala posibles fallas en la atención del sistema de salud, particularmente de la Nueva EPS.
De acuerdo con lo expresado por los indígenas, el menor presentó síntomas en su territorio, pero no pudo ser atendido oportunamente debido al cierre, desde hace dos meses, de la IPS del resguardo. Ante la falta de servicios médicos, sus familiares se vieron obligados a trasladarlo en condiciones precarias hacia el departamento de Boyacá, en un recorrido que incluyó desplazamientos a pie y a caballo.
Posteriormente, según la comunidad, la Nueva EPS volvió a indicar que el niño fuera remitido a hacia Saravena, Arauca, donde finalmente falleció debido a la gravedad de su estado de salud.
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A estas denuncias se sumaron las declaraciones a Blu Radio de Ernestina Mina, representante legal de la IPS indígena local, quien señaló que la situación estaría relacionada con decisiones administrativas que afectaron directamente la prestación del servicio.
Según explicó, el problema se agravó desde febrero, cuando la Nueva EPS desvinculó a la población de su prestador habitual y la trasladó a la red de salud de Boyacá sin previo aviso.
“Se acabó en febrero porque ni nosotros fuimos notificados ni la comunidad de que se iba a hacer un traslado masivo”, afirmó Mina, quien además advirtió que esta decisión obligó a los pacientes a recorrer largas distancias en condiciones complejas.
“Enviamos a los usuarios a un lugar donde duran un día atravesando caminos, es más difícil el acceso a llegar al municipio de Cubará, Boyacá”, agregó.
El hecho provocó una protesta en la sede de la Gobernación de Santander, en la que integrantes de la comunidad exigieron garantías en el acceso a servicios de salud.
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“Solicitamos a la Gobernación la exigencia, la vinculación de nuestros usuarios de tener servicio, desde hace dos meses no hay atención. Sin previa concertación absoluta nos desvincularon. La atención antes era exitosa, necesitamos la atención inmediata para poder reactivar la afiliación por parte de la Nueva EPS”, indicó Fredy Reyes Aguablanca, vocero de la comunidad U’wa, a El Tiempo.
Frente a estas denuncias, la Gobernación de Santander, a través de la Secretaría de Salud, aclaró que el fallecimiento del menor no ocurrió en el departamento, en medio de un brote de tosferina que afecta a comunidades U’wa que se moviliza en varios territorios.
Asimismo, precisó que no tiene competencia para definir traslados de pacientes ni decisiones administrativas sobre la prestación del servicio, ya que estas funciones corresponden directamente a las EPS.
La entidad señaló que ha gestionado comunicaciones con la aseguradora para revisar el caso y garantizar la continuidad en la atención, además de verificar los procesos de afiliación y desafiliación con autoridades municipales. También destacó que ha mantenido presencia institucional en la zona mediante jornadas de salud, vacunación y el despliegue de equipos médicos, incluso con apoyo logístico aéreo en áreas de difícil acceso.




