El sacerdote santandereano Orlando Rueda Acevedo, reconocido por su liderazgo dentro de la Orden de Predicadores y por su servicio como rector de la Universidad Santo Tomás (USTA) en Bucaramanga, falleció este domingo en Roma, Italia, a los 65 años. La causa de su muerte fue un cáncer que venía enfrentando en los últimos meses.
Fray Rueda, oriundo de Zapatoca, Santander, era considerado uno de los dominicos colombianos más influyentes de las últimas décadas. Desde 2020 se desempeñaba como rector del Convitto Internacional, una institución con sede en la capital italiana destinada a la formación permanente del clero diocesano y religioso de todo el mundo.
Su vida religiosa comenzó en 1983, cuando ingresó oficialmente a la Orden de Santo Domingo de Guzmán. Cursó estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Santo Tomás de Bogotá y fue ordenado sacerdote en 1990. A partir de allí, su trayectoria estuvo marcada por la docencia, la formación de nuevos religiosos y cargos de liderazgo al interior de la congregación dominica.
Únase AQUÍ al canal de WhatsApp de METROPOLITANO y reciba en su celular nuestras mejores historias

Fue prior de varios conventos dominicos en Colombia, entre ellos el de Santo Domingo y el de San José en Bogotá, así como el de Cristo Rey en Bucaramanga. También ejerció como maestro de novicios en Colombia, Bolivia, Ecuador y Venezuela entre 1994 y 1998, cumpliendo un papel clave en la formación de nuevas vocaciones en la región andina.
En Bucaramanga, además de su labor pastoral, dejó huella como rector de la Universidad Santo Tomás entre 2007 y 2010, donde impulsó la modernización académica y el fortalecimiento de la identidad institucional.
En 2014 fue nombrado Socio para la Vida Apostólica de la Orden de Predicadores, cargo que desempeñó durante seis años antes de ser designado en 2020 como rector del Convitto, una posición de alto prestigio dentro de la Iglesia católica. Desde Roma, lideró procesos de formación y acompañamiento para sacerdotes provenientes de diferentes países.

La noticia de su fallecimiento fue confirmada por miembros de la comunidad dominicana, quienes destacaron su humildad, claridad teológica y compromiso con la misión evangelizadora. «Su legado trasciende fronteras y generaciones”, expresaron en un comunicado oficial.
El padre Rueda será recordado no solo por su brillante trayectoria religiosa, sino también por su calidad humana, cercanía con las comunidades y su permanente vocación de servicio. La comunidad dominica en Colombia y en el extranjero prepara homenajes en su memoria.
Su vida y obra reafirman la vocación universal de la Iglesia, en la que un hijo de Zapatoca llegó a desempeñar una de las más altas responsabilidades formativas desde el corazón de Roma.




